El intendente de Villa Constitución formó parte del lanzamiento de RAÍS, una nueva construcción política de intendentes peronistas santafesinos. El retorno a esa estructura partidaria se da después del revés electoral de 2025, cuando su alianza con la dirigente del PRO Leticia Pieretti le valió críticas, purgas internas y el peor resultado de su espacio.
El intendente Jorge Berti participó el viernes del lanzamiento de RAÍS (Red de Acción e Identidad Santafesina), una construcción política impulsada por intendentes peronistas de toda la provincia, en un movimiento que marca su regreso al justicialismo luego de un extenso periplo de distanciamiento y alianzas heterodoxas.
El encuentro, realizado en la ciudad de Santa Fe, reunió a más de 100 referentes de todos los departamentos de la provincia, entre ellos los intendentes Roly Santacroce (Funes), Enri Vallejos (Reconquista), Mariano Cominelli (Fray Luis Beltrán), Adrián Maglia (Granadero Baigorria), Rubén Cuello (Calchaquí) y Daniel Cinalli (Capitán Bermúdez). La presencia de Berti entre ellos no es menor: marca el regreso al espacio justicialista de un dirigente que en los últimos dos años había hecho de la ruptura con el PJ local una de las marcas de su gestión.
Berti llegó a la Intendencia en diciembre de 2015 con 18.522 votos bajo el sello del Frente Justicialista para la Victoria, impulsado por el Movimiento de Unidad Villense (MUV), la fuerza política en la que militaba. Pero a mitad de su primer mandato ya no quedaba ningún funcionario del MUV en su gabinete, y el intendente comenzó un paulatino distanciamiento de sus bases originales.
En 2019 logró la reelección con una merma considerable (11.125 votos) y se impuso por apenas 900 votos frente al opositor Gonzalo Cristini. En su segundo período se apoyó principalmente en el tándem kirchnerista Bagnera-Burguez y privilegió la obra pública con fuerte apoyo de los gobiernos de Alberto Fernández y Omar Perotti. Sin embargo, nunca logró consolidar un grupo político propio, haciendo equilibrio permanente entre los distintos sectores del PJ para conformar su gabinete.
En 2023, bajo el sello de Juntos Avancemos, cosechó 12.614 votos y le ganó por apenas 300 votos a Cristini, asegurando su tercer mandato. Pero el escenario cambió totalmente desde diciembre de ese año, con la llegada de gobiernos superiores de signo contrario (Milei en Nación, Pullaro en Provincia). Berti inició entonces una purga en su gabinete y se distanció del peronismo kirchnerista, rompiendo lanzas con el PJ local.
La jugada más audaz —y la que terminó siendo su mayor fracaso político— llegó en las elecciones intermedias de 2025, cuando decidió conformar una lista de concejales por fuera del frente justicialista y colocó como primera candidata a Leticia Pieretti, una dirigente del PRO. La decisión le valió duras críticas desde el peronismo local, incluyendo una carta abierta de exintegrantes del MUV que lo acusaron de “traicionar” sus orígenes y de “dejar sus convicciones en la puerta de la Municipalidad”.
El resultado electoral fue un desastre: fue la peor elección del espacio de Berti y también el número más bajo de votos conseguido por Pieretti en su carrera política. La apuesta por la transversalidad y la alianza con el PRO, que el intendente había justificado como “pensar el futuro sin ataduras partidarias”, se estrelló contra las urnas.
El regreso al territorio justicialista
Luego de aquel desastre electoral, Berti comenzó a moderar su discurso. Durante dos años había lanzado críticas contra el gobierno de Pullaro, pero luego apoyó a Provincias Unidas (el frente electoral impulsado por el gobernador y otros mandatarios provinciales) en la elección nacional de 2025. Ahora, el intendente parece decidido a volver a identificarse plenamente con el peronismo.
En los últimos meses, Berti fue sumando a su gabinete y equipo de colaboradores a funcionarios provenientes de distintos sectores del PJ con los que oportunamente se había distanciado. También desaparecieron las críticas que desde el kirchnerismo local venían lanzando contra su gestión desde la ruptura. Solo un espacio, La Cámpora, con la diputada nacional Alejandrina Borgatta como líder visible, parece plantarle cara y marcar distancia, manteniendo una coherencia que el intendente no logró sostener.
¿Cuarta búsqueda?
El regreso de Berti al peronismo plantea una pregunta inevitable: ¿perdió realmente la brújula política o vuelve de manera astuta al sendero que lo llevó a la Intendencia en tres oportunidades para buscar la cuarta y alcanzar el récord de Horacio Vaquié, que estuvo cuatro períodos en ese sillón, de 1999 a 2015?
La participación en el lanzamiento de RAÍS, que se presenta como un espacio “que apuesta al diálogo, la cercanía con los vecinos y la construcción de propuestas nacidas desde el territorio”, le otorga a Berti una plataforma provincial para reposicionarse políticamente.
Durante la presentación de ese espacio, Santacroce afirmó que “es tiempo de renovar la política, recuperar la capacidad de escuchar y volver a representar a quienes hoy sienten que no encuentran respuestas”, una frase que podría aplicarse perfectamente al periplo de un intendente que, tras probar todas las alianzas posibles, vuelve a donde comenzó.
La militancia peronista local, sin embargo, no olvida. El año pasado, la carta abierta de los exintegrantes del MUV fue lapidaria: “Nunca fuiste, ni sos, ni serás justicialista; como algunos nos advirtieron cuando te elegimos como candidato. Y te recordamos cómo eras uno de los más fervientes admiradores de Néstor Kirchner cuando asumiste. En tu primer discurso, dijiste, como expresó Néstor: ‘No voy a dejar mis convicciones en la puerta de la Municipalidad’. Lamentablemente, creemos que lo has hecho. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.
Ahora, con el regreso al peronismo consumado, Berti busca demostrar que el remedio existe. O, al menos, que la memoria de los votantes es tan corta como la de los dirigentes políticos.

