Miserabilización | por Gustavo Eduardo Feraboli

Opinión

Si hubiera escrito sobre este tema cuando recién empezó y era coyuntural y tendencia temática, el calor del momento hubiera quemado la idea. De paso me doy el lujo de generar un neologismo.

Me llamo Gustavo Eduardo Feraboli, pero soy un Juan Cualquiera, un Pepe Luis, un Jorge de a la Vuelta. En algún momento, más adelante, trataré de ser una María la del Barrio, una Betty la de la equina, una Yenny la novia del Kevin, un Braian Hermano de la Yesi. Espero estar a la altura. Aunque soy santafesino nunca pisé Avellaneda, pero conozco, por origen y mi trabajo, montones de pequeñas ciudades y grandes pueblos similares.

Puede ser una fábrica o una explotación, una mediana empresa o un mega holding, de capitales nacionales o transnacionales ocultos en paraísos fiscales, la característica es la misma: es la mayor empleadora del pueblo/ciudad, la que paga los mejores sueldos y la que da más estabilidad y seguridad laboral.

Posiblemente el total del personal no supere el 10% de la población censada. En general, el 5% de la población total trabaja en forma de directa relación de dependencia con la fábrica/planta en cuestión. Esto representa el 20% de la población dependiendo económicamente en forma directa. Del resto de la población censada trabaja en proveedores y empresas contratistas o subcontratistas de servicios alrededor de un 10%. O sea, un 40% de la población se mueve gracias al dinero que la principal derrama en contratos y compras. El resto suministra bienes y servicios a los anteriormente nombrados. Colegios, salones de fiestas, barberías, albañiles, fabricantes de aberturas y cerveza artesanal, profesoras de guitarra, fitness y chino. Los centros de oración. Las tasas municipales. Todos ellos son económicamente activos gracias a los empleados directos e indirectos de la fábrica/planta. Sueñan que sus hijos ingresen a trabajar allí.

Es común, muy común que la planta genere residuos contaminantes y que en su proceso productivo la dotación laboral se estropee articulaciones, pierda el olfato o la vista. Y la neblina de algún tipo de cáncer aceche en las noches.

Toda la población censada lo sabe, lo tiene grabado en su ADN y memoria colectiva.

También te miran con ojos de “¡Descubriste el agujero del mate!” si comentás sobre extraños manejos financieros.
Pero nadie lo va a hablar abiertamente, ni siquiera entre ellos.
Ellas y ellos viven de la fábrica/planta. Gracias a eso, Mamá compró la casa. (En Netflix hay una serie francesa llamada Zona Blanca, en la T2 E3 o 4 lo describen de forma inigualable)

En toda mi vida habré comprado 2 botellas de aceite Vicentín. No es Premium. Creo que en general se lo considera dentro de las segundas marcas. En mi opinión no es más que otra exportadora de materias primas y semielaborados. Ni decisivo jugador del mercado agrícola ni pilar de la alimentación popular.

Pero escuchar hablar de Vicentín a Micheli, Grabois, Bonafini, Milei, Lacunza, Prat Gay, Fernández Sagasti, Wiñazky, Silvestre, Majul, V. H. Morales, Presidentes y ex me produce una sensación de vacío e impotencia.
Estupideces como soberanía alimentaria, respeto a la propiedad privada, intervenciones anunciadas entre gallos y medianoche y movilizaciones “en defensa de la libertad” organizadas desde la oscuridad de los GHz. ignoran la realidad de la gente que dicen defender.

La economía popular prende en las dos o tres grandes aglomeraciones urbanas donde el reciclado rinde por la inmensa generación de residuos. Las huertas familiares fuera de estas megaurbes solo alimentan y a veces, pobremente. Al haber poquísima industria textil nacional, sin plata no hay ropa. Ni medicamentos. ¡Ah! ¡Si! Salud es un tema aparte lejos de los barones municipales que hacen campaña cerca de Olivos. Pero eso es para otro escrito.

El cierre de la fábrica va a impedir que el Braian hermano de la Yesi tenga su taller de reparación de motos y la Yesi no va a poner su atelier de depilación, la Yenny no va a estudiar Seguridad e Higiene para trabajar como asesora externa monotributista del taller donde el Kevin va a dejar de manejar el torno en el que se reparan repuesto para la fábrica. Juan Cualquiera ya no va e entrar los veranos a las reparaciones de planta y va a vender el viejo R19 que el resto del año maneja de remisse, porque ya no habrá plata para cumples de quince donde las chicas vayan los viernes a la noche. María va a cerrar la carnicería del barrio. Pepe Luis dejará de changuear como albañil y todos se convertirán en mendigas/os legales de la renta básica universal que, además, les roba la dignidad de ganarse su derecho a gastar el dinero bien genuinamente generado.

No voy a hablar del aumento de la prostitución, el alcoholismo, la drogadependencia y la violencia intrafamiliar. La desesperanza tibia y viscosa se encargará de ello.

El directorio y los propietarios de Vicentín cometieron, como mínimo, actos dolosos. No tengo pruebas contundentes para acusar a nadie de delito. Pero el olor es fuerte.

Si en Argentina existiera una justicia distinta a la descripta por José Hernández en “La Vuellta de Martín Fierro” un síndico veedor estaría revisando cuentas desde por lo menos un año atrás y mantendría la/s planta/s en un funcionamiento mínimo que hubiera asegurado la continuidad de los negocios y empleos en una industria que no tiene grandes crisis.

En lugar de eso se menearon papeles que permitieron que el personal de al menos una de las plantas dejara de percibir sus sueldos y los proveedores vieran cortada sus cadenas de cobro. Inmensas sumas de dinero cambiaron de manos desde bancos público y privados y con explicaciones en jerigonza técnica no dicen a donde fueron a dar. No hubo crisis en el precio del cereal, el Paraná registraba bajante, pero los barcos podían seguir cargando. El SARS – Cov – 2 era, todavía, una gripecita china.

El juez que entiende en la causa es un buen muchacho, hijo de laburantes. Por eso la demora, no hay mala leche.

Quienes se autoconvocaron en defensa de las/os trabajadoras/es y sus familias son los mismos que piden a gritos que el Congreso legisle la renta básica universal, esa limosna oficial que perpetúa la desigualdad. Para antecedente, el IFE: el monto no cubre el mínimo de enero para no ser indigente. Frente al IFE el monto mínimo para no ser pobre suena a cachet de estrella de Hollywood.

Esos mismo que no se inmutan porque el salario mínimo vital y móvil equivalga la tercera parte del costo de la canasta familiar contraviniendo los artículos 14 y 14 bis de la Constitución Nacional y que defienden a capa y espada ese mercadeo de la miseria obrera que son las paritarias, son quienes apoyan la miserabilización social que representa vivir de la limosna estatal.

La RBU no es otra cosa que la evolución S XXI del postulado de J.A.M. de Hoz del país para 15 millones de habitantes. Su valor dependerá de la caja de cada gobierno y del momento electoral. Al no incentivar la generación de empleos productivos, su única finalidad es anestesiar los reclamos populares para no modificar la matriz económica de exportación primarista extractiva y/o de bajo valor agregado que favorece a pocos grupos, en general transnacionales.

Por no hablar de la indignidad que representará la tramitación y el cobro. A la degradación de pasar de trabajadora/dor a mendicante se le suma la humillación de súplica al efector político de turno y la abyección de la deuda de favores, sexuales incluidos, para ser integrado a la lista de los “beneficiarias/os”. A la confección de este escrito se estipulaba 4 millones de receptores cuando para la primera IFE hubo 9 millones de inscriptos. Aunque descontemos un alto número de avivadas/os la base de cálculo deja un inmenso número de gente afuera de la ya vergonzosa limosna.

Incapaces de presentar verdaderos planes económicos estratégicos donde se definan que industrias y actividades va a desarrollar la sociedad apoyándose en la inversión de capital nacional genuino, siguen agitando el espantajo de atraer inversiones extranjeras que nunca vienen ni van a venir porque tienen sus propios desocupados en sus países y no necesitan alimentar desocupados ajenos, y ocultan el fin último de no cambiar el orden establecido que dice que solo podemos exportar productos primarios de bajo valor agregado.

Los autoproclamados defensores de la propiedad privada, exacerbados desde el Rodrigazo a las ganancias financieras no productivas y la evasión fiscal amparada en blanqueos y moratorias, circulares y disposiciones, no tienen interés en generar industria nacional ni mercado interno. Declaman en coloquios y juntas anuales mientras se guardan muy bien de no dejar un solo punto porcentual de ganancias en pesos y en el país. El botón de muestra, el expresidente y sus ministros, ninguno repatrió un austral. Ninguno está dispuesto a pagar impuestos para subsidiar pobres porque en realidad quieren ser ellos los subsidiados. Ejemplo: barril criollo de petróleo. Otros se dedican al negocio inmobiliario y los plazos fijos. Lean declaraciones juradas de políticos y ex presidentas.
Ambos grupos ostentan su coro de voceros y parlanchines y escribientes de teclados virtuales con faltas de ortografía.

Hacerse de una empresa donde meter de directores a los que me hicieron la campaña, fugar la guita de los préstamos, aprovechar el guiño de las autoridades para bicicletear dólares en la calesita azul de la city.
Y seguir poniendo especuladores financieros en el ministerio que debería organizar estratégicamente la economía.

Mientras tanto, los avellanedenses lo único que deben querer es que la fábrica abra y puedan volver a trabajar.

Así la hija de Pepe Luis y María la del Barrio se va a subir al remisse de Juan Cualquiera para ir al cumpleaños de la hija de Jorge el de a la Vuelta, después de su primera depilación española en le atelier de la Yesi. Quién te dice, por áhi, el Braian la lleva a dar una vuelta en moto.


Julio de 2020


Post scriptum:

La descripción del deterioro socioeconómico hecha anteriormente no es privativa de Avellaneda, vale para infinidad de pueblos de todo el país. Pero cuando releí para la corrección ortográfica, entre líneas se me fue revelando otro lado, más oscuro.
¿Y si no había expropiación? ¿Y si nunca la hubo?
¿Por qué una Senadora por una provincia totalmente ajena al conflicto y su entorno, de golpe presenta una descabellada cruzada por la “soberanía alimentaria”? ¿Por qué no arremetió contra Unilever, Burguer King o Quickfood?
¿Y si la señora en cuestión toma agua Dasani?
¿Y si esperaban y calculaban esa reacción, logrando, así, que la empresa siguiera en las fraudulentas manos de siempre y se consiguiera la condonación de las deudas, al menos con el Estado y la indispensable prorroga del pago de haberes atrasados, homologada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación, todo aplaudido o mejor, pedido a gritos por la oposición?

Si lo vemos en perspectiva, el plan, tan arduamente negociado por Perotti, termino siendo un símil salvataje de una empresa que, aparte de a los trabajadores y la población de Avellaneda, enrealidad, solo le interesa a los propietarios y a los productores que le entregaron sus cosechas. Es decir, no es estratégica en ninguna de las ramas en las que se desarrolla salvo, quizás, en la producción de biodiesel. No es mella para los gigantescos pools de siembra y exportadores de granos, ni para la producción de aceites.

Visto a través del esmerilado vidrio de Aerolíneas Argentinas, es la misma maniobra. En la empresa aérea la “nacionalización” salvo del desastre a la lastimosa Iberia al ingresarle dinero a cambio de rutas que ya no le resultaban útiles y en medio de la debacle financiera española. Otro tanto fue el dinero pagado por la expropiación de las acciones de YPF que todavía retenía Repsol y que le dieron algo de aire financiero a cambio de una compañía que había que reconstruirla prácticamente de cero.

Entonces, visto que el gobierno abandono tan mansamente los planes furiosamente defendidos en los primeros días, es factible creer en un paso de comedia que habilitara el aval de la oposición y, sobre todo, de los damnificados a una gambeta dilatoria para que Alí Babá salve las pilchas.

Si mi imaginación no es todo lo afiebrada que estoy dispuesto a aceptar, si el encierro por la pandemia no afecto totalmente mi manera de ver la política, voy a tener que aceptar que ellas/os son realmente imaginativos y caminan diez pasos adelante nuestro.


Julio de 2020

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