Docentes de la UTN Rosario profundizan el paro: la crisis salarial pone en riesgo la formación de nuevos profesionales

La Región

El sindicato anunció cuatro jornadas de huelga que se cruzarán con las medidas de los no docentes, dejando la universidad “completamente cerrada”. Advierten que los sueldos de inicio empujan a los profesionales a buscar empleo en el sector privado.

El conflicto universitario por los salarios y el financiamiento vuelve a golpear las puertas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en Rosario. La seccional local de FAGDUT, el gremio que nuclea a los docentes de la casa de estudios, confirmó un nuevo calendario de medidas de fuerza que paralizará la actividad en el corto plazo.

El plan de lucha, que responde a una estrategia nacional del sector, incluye cuatro paros de 24 horas cada uno. El primero de ellos se cumplió este miércoles y los siguientes serán el martes 3 de noviembre, el jueves 12 de noviembre y el lunes 16 de noviembre. Estas jornadas se sumarán a las huelgas que ya vienen desarrollando los trabajadores no docentes, por lo que el funcionamiento de la universidad quedará interrumpido por completo.

“Un día por semana que coincide con las medidas de fuerza que también están tomando los no docentes. O sea, que la universidad está cerrada, completamente cerrada”, explicó Daniela Díaz, presidenta de FAGDUT Rosario.

Detrás de las medidas de fuerza hay un reclamo de fondo que incluye una recomposición salarial urgente, mayores recursos para el sistema universitario y el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, que también exigen que se contemple en el Presupuesto 2027. Díaz fue categórica respecto al estado de la normativa: “La ley está, nunca se cumplió, las cautelares van y vienen por el hecho de que se nos da justamente la cautelar a favor y después el gobierno lo que hace es apelar”.

El mapa salarial y la fuga de talentos

La dirigente sindical detalló los magros ingresos que perciben los trabajadores de la educación superior. Un cargo de dedicación simple, que implica una carga de diez horas semanales, ronda los $290.000 mensuales. En el caso de un docente que recién se inicia con la carga máxima de 50 horas, el salario trepa a los $1.500.000. “Hablamos de un ingeniero, que también tomó el cargo por concurso”, remarcó Díaz. Solo los perfiles de mayor jerarquía, con dedicación exclusiva y formación doctoral, alcanzan ingresos cercanos a los $2.900.000, aunque representan un porcentaje menor del plantel.

Este panorama económico está provocando un desgranamiento de los equipos académicos. La presidenta de la seccional recordó que durante abril, en apenas quince días, diez profesores presentaron su renuncia. Las razones se dividen entre trabajadores que están en edad de jubilarse y profesionales jóvenes que optan por el sector privado en busca de mejores horizontes.

“Los jóvenes, que son los que estamos y que sería el capital que necesitamos, que se vaya formando, porque un docente universitario no nace de un día al otro, con este sueldo se van a una empresa privada”, alertó.

El malestar entre el cuerpo docente también crece por la extensión del conflicto. Díaz reconoció que, frente a la falta de respuestas, muchos colegas empiezan a reclamar un paro por tiempo indeterminado. Sin embargo, la dirigente defendió la modalidad de paros salteados que vienen implementando: “Ya hicimos cinco marchas, ya hicimos paros, vamos haciendo paros para no perjudicar a los estudiantes”. El objetivo, explicó, es evitar que los alumnos pierdan el cursado completo de una misma materia, aunque el costo de sostener el sistema con salarios deteriorados siga amenazando la continuidad de los equipos académicos.