Advierten que la extracción de arena en el Paraná para Vaca Muerta es un daño irreversible

Villa Constitución

La agrupación “Salvemos los Humedales Villa Constitución” cuestionó la licitación de la Terminal 1 del puerto. Sostienen que la minería de arenas silíceas destruye el ecosistema, afecta a los pescadores y no genera arraigo local.

La reciente adjudicación de la Terminal 1 del Puerto de Villa Constitución para la extracción de arenas silíceas destinadas a Vaca Muerta encendió las alarmas ambientales en la región. A través de una publicación en redes sociales, la agrupación “Salvemos los Humedales Villa Constitución” advirtió que el impacto de esta actividad en el río Paraná es crítico y conduce a un escenario irreversible de ruptura morfológica en el lecho del río.

El comunicado explica que el Paraná es un sistema aluvial de escala continental que transporta millones de toneladas de sedimentos anuales. Al remover estos depósitos mediante dragas industriales, la velocidad de extracción supera ampliamente la capacidad natural de regeneración. “La arena del río no es un recurso infinitamente renovable. Responde a tiempos geológicos sumamente lentos”, subrayaron, y precisaron que el ciclo estimado para la formación de estas arenas silíceas es de 4.500 años.

Este desequilibrio drástico derivaría, según expresa la agrupación, en una alteración hidro-morfológica permanente, inestabilidad y desmoronamiento de las riberas, y degradación química del agua. A su vez, la alteración mecánica del fondo rompe las redes biológicas a través de tres mecanismos destructivos: la aniquilación sistemática del bentos (la capa superficial del fondo compuesta por larvas, moluscos y microorganismos), la extinción de cohortes por la turbidez extrema que bloquea la luz solar, y un golpe directo a especies clave como el sábado. Al ser un pez iliófago que se alimenta del lodo del lecho, su declive arrastra a grandes predadores como el dorado y el surubí.

La paradoja socioeconómica

El documento también cuestiona la promesa de desarrollo local que suele acompañar a este tipo de proyectos. “Los análisis demuestran una profunda asimetría estructural”, señalan. Mientras el tramo del río absorbe la totalidad del impacto ambiental y la degradación de su paisaje, los beneficios fiscales y la masa de empleo de altos salarios se concentran en Neuquén. De este modo, argumentan que el Litoral funciona bajo un modelo clásico de proveedor primario subordinado.

En cuanto a las fuentes de trabajo, la agrupación indica que las plantas de lavado y clasificación operan con tecnología altamente automatizada, generando apenas entre 10 y 20 empleos estables por planta. El mayor volumen de trabajo indirecto recae en la logística de paso (camioneros y paradores), una dinámica que no genera industrias secundarias ni arraigo productivo genuino en los municipios ribereños.

A esto se suma el riesgo directo sobre las economías tradicionales. La degradación biológica del río amenaza el sustento de miles de familias de pescadores artesanales y comunidades isleñas, poniendo en jaque su soberanía alimentaria. Como dato de magnitud, citaron el reempadronamiento de Santa Fe de 2022, que registró a 4.439 pescadores (1.954 comerciales y 2.485 de subsistencia), aclarando que se trata de personas registradas y no de un recuento de hogares. Finalmente, advirtieron que también se ve amenazado el turismo ecológico y la pesca deportiva con devolución, un motor económico histórico de la zona.