El padre de Lionel Messi trabajó durante años en la planta de Villa Constitución, donde era conocido como “Peluca”. Dejó su empleo estable para viajar a Barcelona y sostener el sueño de su hijo. Falleció este sábado a los 68 años.
Jorge Horacio Messi, el padre del capitán de la Selección argentina, falleció este sábado a los 68 años en el Sanatorio Centro de Rosario, donde permanecía internado desde hacía aproximadamente dos semanas. La noticia generó una profunda conmoción en el mundo del fútbol y reflotó la historia de un hombre que pasó de ser obrero metalúrgico a gestionar la carrera de uno de los deportistas más grandes de todos los tiempos.
Mucho antes de que el apellido Messi resonara en todos los rincones del planeta, Jorge era un trabajador más de la planta de Acindar en Villa Constitución. Allí se desempeñó como inspector de control de calidad, identificado por el casco rojo que utilizaban quienes ocupaban esa función. Con turnos rotativos de 12 horas y viajes diarios desde Rosario hasta nuestra ciudad, en colectivos que partían de madrugada o en remises compartidos con compañeros.
Entre sus pares era conocido como “Peluca”, un apodo que hacía referencia a su abundante cabellera. Daniel Ángel Reche, uno de sus excompañeros, recordó que solían compartir el viaje y que Jorge nunca perdió el compromiso ni la voluntad de cumplir con sus tareas, a pesar del desgaste de la rutina.
La vida de la familia Messi-Cuccittini dio un vuelco cuando a Lionel le diagnosticaron un déficit de hormona de crecimiento. El tratamiento era costoso y las obras sociales no lo cubrían. Fue entonces cuando el Barcelona manifestó su interés por el joven futbolista y se comprometió a hacerse cargo de la atención médica.
Según recordó Reche, Jorge le comentó la propuesta en una de sus últimas conversaciones dentro de la empresa: “A Lionel no hay quien le saque la idea”, le habría confesado. Poco después, tomó la decisión más arriesgada de su vida: renunció a la seguridad de un empleo estable con años de antigüedad para viajar a Cataluña junto a su hijo.
El desembarco en España no fue sencillo. Mientras Lionel intentaba adaptarse a La Masía, Jorge debió reinventarse en un entorno completamente ajeno. La precisión y el rigor que aplicaba en el control de calidad industrial se trasladaron gradualmente a la gestión de la carrera deportiva de su hijo. Con el paso de los años, aquel obrero rosarino terminó encabezando la gestión integral de uno de los deportistas más grandes de todos los tiempos, negociando acuerdos comerciales globales y contratos millonarios.
Un perfil bajo y el reconocimiento del fútbol argentino
Pese al salto cuantitativo y la exposición mediática involuntaria, Jorge Messi mantuvo un perfil decididamente bajo. Lejos de los flashes y las declaraciones altisonantes, conservó el estilo reservado de quien aprendió el valor del esfuerzo en el calor de los hornos de acero.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) expresó su pesar por el fallecimiento y dispuso que se realice un minuto de silencio antes de todos los partidos de las distintas categorías del fútbol nacional. Además, los equipos utilizarán brazaletes negros y las banderas de las instalaciones de la AFA permanecerán a media asta.
Jorge Horacio Messi, el hombre que dejó el casco rojo por los contratos millonarios, supo ser el primer creyente en el sueño de su hijo, y supo, también, estar a la altura de las circunstancias cuando el mundo entero se rindió a los pies del número 10.

