“Perdimos todo”: la dramática espera de las familias evacuadas que reclaman la presencia de Berti

Villa Constitución

Tres familias damnificadas por el desmoronamiento de sus viviendas en el barrio Stella Maris permanecen desde anoche en el Club de Pescadores, en condiciones precarias, sin cocina ni garrafa y con solo una estufa para doce personas. Denuncian que la Municipalidad ignoró advertencias previas sobre el riesgo de la barranca y que el intendente Jorge Berti y los concejales no se hicieron presentes ni anoche ni hoy.

Mientras la tormenta que azotó el sur de Santa Fe dejaba un saldo de 80 milímetros de lluvia y cuatro viviendas en riesgo en la zona de barrancas de Villa Constitución, doce personas -entre ellas una mujer embarazada, una adulta mayor de 80 años y varios niños pequeños- pasaron la noche en el salón del Club de Pescadores. “Acá no tenemos como cocinar, no hay garrafa, no hay nada. Solo una estufa y lo que pudimos rescatar”, relata en diálogo con este medio uno de los damnificados, cuya vivienda fue una de las tres del barrio Stella Maris que sufrió el desmoronamiento durante el temporal.

Todo ocurrió alrededor de las 21 horas del viernes, cuando la lluvia se intensificó y el viento comenzó a golpear con fuerza. “Mi hija estaba cerca de una de las ventanas, mirando para afuera, y después se escuchó un ruido, un estruendo”, recuerda el vecino. “Escuchamos gritos. El vecino de arriba nos empezó a llamar, y cuando nos asomamos, vimos que se iba desprendiendo todo lo que es barranca al lado de mi casa”.

La familia salió corriendo. La hija embarazada y una niña más chica fueron refugiadas en la casa de un vecino que vive en la parte baja, sobre la calle Bv. Seguí. El resto subió con otros damnificados para intentar organizarse. “Empezamos a ayudar entre nosotros, a llamar a Defensa Civil, a bomberos, a ver si alguien nos ayudaba”, cuenta. Según el testimonio, los primeros funcionarios municipales llegaron pasada la medianoche, cerca de la 1 de la madrugada.

Con respecto a la asistencia posterior, en el Club de Pescadores, comentó que se acercó Paola Rondán, la secretaria de Salud y Desarrollo Humano y el personal de Protección Civil trajo algunas camas para la mujer embarazada y la abuela de 80 años, mientras que el resto durmió en el piso.

A las 8 de la mañana de este sábado, una trabajadora social visitó el refugio. “Nos preguntó qué necesitábamos, si podían ayudar en algo. Dijo que quizás iban a recolectar algunas cosas. Pero después no vino nadie más”, lamenta el vecino. Y agrega: “La única que vino fue la asistente social. De la Municipalidad, nadie más”.

La ausencia del intendente Jorge Berti y de los concejales es el reclamo que atraviesa todo el relato. “Buscamos una respuesta del intendente, porque no apareció anoche ni tampoco hoy. En ningún momento, ningún funcionario”, denuncia con bronca contenida. “Estamos acá, esperando, y no vino nadie”.

La situación se agrava con el paso de las horas. El salón del Club de Pescadores es amplio pero carece de cocina, garrafa o elementos básicos para preparar alimentos. “Los chicos tomaron té con facturas que trajo Paola Rondán, pero después la comida, acá no hay nada. No sabemos qué vamos a comer al mediodía”, afirma.

La advertencia previa que nadie escuchó

Uno de los datos más graves que surge del testimonio es que el riesgo ya había sido advertido con antelación. “Nosotros, con la familia de arriba, habíamos hecho el reclamo. Pedimos palmeras, hierros, todo lo que fuera necesario para arreglar la barranca. Nunca llevaron nada”, denuncia.

Y agrega: “Anoche, cuando ya estaba todo caído, Felipe Rodríguez (Secretario de Ordenamiento Territorial) dijo que había palos de palmera en el corralón. El dueño de la casa de arriba los fue a buscar, los trajo, pero ya era tarde. Ya estaba la mitad de todo caído”.

“No tiene arreglo, y si lo tiene, es volver a vivir con miedo”

Consultado sobre la posibilidad de regresar a su vivienda, la respuesta es contundente: “No, no. Para mi punto de vista no tiene arreglo. Y si tiene arreglo, es vivir de nuevo con eso, con el riesgo”.

En su familia hay varios menores, entre ellos una criatura de un año, otra de 5, otra de 7 y otra de 11. “Es todo un riesgo. Pero buscamos una solución. La única solución que tienen es arreglar ahí y quedarnos, porque no tenemos otra cosa. Pero si nos dicen ‘bueno, les conseguimos una vivienda’, nos vamos, nos vamos arriba con nuestras familias”, afirma con resignación.

Incertidumbre total

Hasta el cierre de esta nota, ningún otro funcionario municipal de alto rango se había acercado al Club de Pescadores. Tampoco los concejales. Las familias damnificadas esperan una respuesta. “Lo que más queremos es que venga gente de la Municipalidad, el intendente. Que nos den una solución, porque acá no podemos seguir así”, cierra el vecino, con la mirada puesta en el horizonte de un día que se extiende sin certezas.