El anuncio de los gremios “duros” de la CGT marca una clara distancia respecto de la conducción tradicional de esa central obrera, ya que el nuevo frente sindical apuesta por la confrontación directa y la movilización callejera. El plan de acción es acompañado por las dos CTA.
Un histórico frente sindical que reúne a más de 86 gremios de las tres centrales obreras (CGT, CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores) lanzó un plan de lucha nacional con movilizaciones clave en Córdoba y Rosario para exigir el rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei.
La decisión, tomada en una reunión en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), representa una acción coordinada inédita entre los sectores más combativos de las centrales y marca una clara distancia con la conducción tradicional de la CGT, apostando por la confrontación directa y la movilización callejera.
Cronograma de un plan de lucha escalonado
El plan de acción se estructura en torno a fechas clave previas al debate parlamentario:
- 5 de febrero: Gran movilización en la ciudad de Córdoba.
- 10 de febrero: Concentración masiva en Rosario, Santa Fe.
- 11 de febrero (fecha tentativa): Paro nacional y movilización el día en que el proyecto sea tratado en el Senado de la Nación.
El objetivo: presionar a los gobernadores
La estrategia tiene un blanco político claro: los gobernadores de provincias clave, cuyos bloques legislativos son determinantes para la aprobación de la ley. Las movilizaciones apuntan directamente a Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), a quienes los sindicatos buscan “exponer” públicamente.
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, fue contundente: “Tienen que quedar en evidencia aquellos que pretendan avalar esta reforma. No podemos permitir que se enganchen en este debate a cambio de algunos ATN o fondos coparticipables. No los vamos a dejar que nos vendan por dos pesos”, dijo.
Abel Furlán, líder de la UOM y anfitrión del encuentro que reunió a los 86 gremios, destacó la consolidación de este espacio de unidad que desafía las estrategias más moderadas.
Un rechazo integral y sin medias tintas
Los sindicatos realizan un rechazo total al proyecto de 136 artículos, al que califican de “regresivo”. En un documento titulado “No al pacto contra las y los trabajadores”, denuncian que la reforma:
- Debilita la negociación colectiva y restringe el derecho de huelga.
- Facilita los despidos y ataca a las organizaciones sindicales.
- Legaliza la precarización laboral e impone límites salariales.
Para los gremios, no hay margen para negociaciones parciales. “Aunque recuperemos cuatro o cinco puntos, igual perderíamos por goleada”, afirmó Aguiar, descartando también confiar en una futura declaración de inconstitucionalidad por los plazos que eso implica.
Una unidad histórica más allá de las cúpulas
Lo más destacado de este anuncio es la conformación del “Frente de Sindicatos Unidos”, un espacio que traspasa las fronteras de las centrales tradicionales. Participan sindicatos masivos del sector privado como la UOM (Abel Furlán) y la Federación Aceitera (Daniel Yofra), junto a sindicatos estatales poderosos como ATE (Rodolfo Aguiar) y la Asociación de Pilotos (APLA), con el acompañamiento orgánico de las dos CTA.
Esta movida genera malestar en la cúpula de la CGT, donde se considera que Furlán y otros dirigentes actúan de manera “inconsulta”, desafiando la estrategia de diálogo informal que promueve el triunvirato de la central. Una situación que marca, por lo tanto, una fisura profunda dentro del movimiento obrero organizado.
Con el lema “El futuro del trabajo se decide con nosotros”, este frente advierte que abrió “un nuevo capítulo en la confrontación” con el Gobierno.

