Una adolescente de 14 años resultó herida el domingo tras chocar con un utilitario en barrio Sagrado Corazón. Villa Constitución no cuenta con una norma específica para regularlos. La provincia tampoco adhirió a la reglamentación nacional.
El domingo por la tarde, alrededor de las 16.45, en la intersección de Solanos Rubios y Paraguay, en barrio Sagrado Corazón, ocurrió un episodio que ya no resulta aislado. Una adolescente de 14 años circulaba en un monopatín eléctrico marca Xiaomi cuando, por causas que la Policía procuraba establecer, colisionó con una Renault Kangoo. Una ambulancia del SIES la asistió en el lugar y dispuso su traslado al Sanatorio Rivadavia.
El dato que trasciende el caso puntual es otro: se trata de un nuevo siniestro con monopatines eléctricos en la ciudad. Algo que reactiva una discusión que, a nivel local, sigue sin una respuesta ordenada.
Los monopatines eléctricos están contemplados en la normativa argentina como “vehículos de movilidad personal” (VMP). La Disposición 480/2020 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), publicada en el Boletín Oficial en octubre de 2020, los define como vehículos autopropulsados por motorización eléctrica y establece una serie de requisitos: frenos eficaces, luces delantera blanca y trasera roja, bocina audible, elementos reflectantes y un limitador que impida superar los 30 km/h. El casco es obligatorio, la edad mínima para conducir es de 16 años y la circulación está prohibida en veredas, sendas peatonales, calles peatonales, rutas, autopistas y semiautopistas. También se prohíbe usar el teléfono o auriculares, y conducir bajo efectos de alcohol o drogas. El seguro de responsabilidad civil no es obligatorio, pero la norma faculta a las jurisdicciones a exigirlo.
El problema es que esa norma no se aplica sola. Santa Fe no adhirió a la disposición nacional y, según la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), la adhesión es potestad de cada jurisdicción. La provincia recomendó que sean los municipios los que dicten sus propias reglamentaciones. En marzo de 2026, la APSV señaló la urgencia de fijar criterios básicos de seguridad: edad de 16 a 18 años, límite de 25 km/h, casco obligatorio, uso de ciclovías y evitar avenidas y autopistas.
Rosario y Santa Fe capital: dos modelos de legislación local
Rosario sancionó a fines de 2020 la Ordenanza 10.110, que incorporó los VMP al Código de Tránsito local. En esa ciudad, el límite es de 25 km/h, el casco es obligatorio, el conductor debe ser mayor de 18 años, portar DNI y contar con seguro de responsabilidad civil. Se prohíbe circular por veredas y zonas peatonales, y los comercios deben informar al comprador sobre las reglas viales al momento de la venta. Los monopatines con motor a combustión están directamente prohibidos.
Santa Fe capital aprobó en diciembre de 2020 la Ordenanza 12.755, reglamentada en enero de 2021. También fijó un tope de 25 km/h, casco normalizado, edad mínima de 16 años y un solo ocupante. Exige frenos en ambas ruedas, timbre, reflectantes y motor de hasta 500 W. Prohíbe la circulación en aceras y áreas peatonales, y creó un registro municipal de usuarios, aunque sin plazo operativo definido.
Villa Constitución no cuenta con una normativa local específica para VMP. Esa ausencia es, en sí misma, un dato: ante el siniestro reciente, no hay un marco local claro que determine qué se exige, quién controla ni cómo se sanciona.
Por qué estos vehículos son vulnerables
El monopatín eléctrico tiene ventajas concretas: no emite gases durante su uso, ocupa poco espacio, es económico frente a un auto y puede complementar el transporte público en trayectos cortos. Pero sus condiciones de seguridad son frágiles. Las ruedas pequeñas y el centro de gravedad alto lo vuelven inestable frente a irregularidades de la calzada. Su baja visibilidad de noche agrava el riesgo. Y la ausencia de licencia o patente hace que, tras un choque, no haya registro oficial que identifique al conductor.
A eso se suma la falta de infraestructura: ciclovías continuas, estacionamientos exclusivos y señalización específica son insuficientes en la mayoría de las ciudades argentinas. El resultado es circulación por veredas, mal estacionamiento y conflictos con peatones.
Con respecto a los monopatines eléctricos, el mercado local refleja una dispersión. Los modelos disponibles van desde opciones básicas de 250 a 350 W, pensadas para uso urbano liviano, hasta unidades de 500 a 600 W con mayor autonomía. La mayoría ronda los 25 km/h de velocidad punta para cumplir con la reglamentación. Los precios van desde unos 500.000 pesos en modelos económicos hasta más de 2.500.000 en importados de marca reconocida.
Lo que se recomienda y lo que falta
Los especialistas proponen varias líneas de acción: asegurar ciclovías continuas y señalizadas, implementar campañas de concientización sobre casco y señales manuales, reglamentar la comercialización con certificados de seguridad eléctrica, hacer operativo un registro municipal de usuarios y fomentar incentivos ambientales.
Ninguna de esas medidas aparece, por ahora, en el horizonte inmediato de Villa Constitución. El siniestro del domingo dejó una adolescente herida, un procedimiento policial en curso y una pregunta que se repite: ¿cuántas veces más tiene que pasar algo así para que la ciudad discuta en serio cómo conviven los monopatines eléctricos con el resto del tránsito?

