Un grupo de mujeres entrena con pasión y sueña con tener su propia cancha. El equipo, que nació hace apenas dos meses, ya disputó partidos amistosos en San Nicolás y CABA. “Queremos representar nuestras raíces y tener nuestro propio espacio”, dijo la entrenadora Aylen Arévalo.
Con una pelota y dos conos como únicas herramientas, un grupo de mujeres de Villa Constitución y Empalme comenzó a escribir una historia que promete crecer. Se trata del primer equipo de rugby femenino de la ciudad, un proyecto que nació hace apenas dos meses pero que ya muestra señales de un fuerte compromiso y entusiasmo.
La entrenadora Aylen Arévalo explicó que las jugadoras se sumaron desde el principio con muchas ganas y que, pese a ser un grupo reciente, ya lograron avances significativos. “Las chicas no tienen experiencia previa y vienen a todos los entrenamientos, ponen todo de su parte, todo el esfuerzo, son muy compañeras”, destacó Arévalo, quien remarcó que el equipo está compuesto por mujeres mayores de edad, aunque la convocatoria está abierta a jugadoras de cualquier edad que quieran sumarse.
El equipo ya disputó encuentros amistosos en San Nicolás y en la Ciudad de Buenos Aires. Para costear ese último viaje, las jugadoras organizaron eventos para recaudar, venta de fideos y otras actividades solidarias que reflejan el esfuerzo colectivo que están haciendo para sostener el proyecto. “Más que merecido lo tienen para hacer esta experiencia única que es jugar al rugby”, afirmó la entrenadora.
Entre los objetivos del equipo, Arévalo mencionó la necesidad de contar con un espacio propio para entrenar. Actualmente, las prácticas se realizan en el Parque Deportivo y Recreativo Cilsa, pero el sueño es tener su propia cancha. “Queremos realmente tener nuestro propio espacio para entrenar, representar nuestras raíces”, expresó la entrenadora, quien agradeció el acompañamiento de quienes se acercan a conocer el proyecto.
El rugby femenino en Villa Constitución recién comienza, pero la pasión y el compromiso de las jugadoras ya están marcando el camino. Con cada entrenamiento, cada partido y cada esfuerzo colectivo, este grupo de mujeres demuestra que el deporte no entiende de límites y que, con perseverancia, los sueños pueden volverse realidad.

