Milei, sobre las deudas familiares: “Nadie les puso una pistola en la cabeza”

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El presidente ratificó que el Estado no intervendrá para aliviar el creciente endeudamiento de las familias y sostuvo que quienes tomaron créditos deben asumir las consecuencias de esa decisión.

En medio del crecimiento del endeudamiento de los hogares argentinos, el presidente Javier Milei reiteró que el Estado no intervendrá para aliviar la situación de quienes mantienen deudas con bancos u otras entidades financieras. Para el mandatario, se trata de acuerdos entre privados cuyas consecuencias deben ser asumidas por quienes los celebraron.

Durante una entrevista, Milei rechazó la posibilidad de que el Gobierno impulse mecanismos de asistencia para las familias con dificultades para afrontar sus obligaciones financieras. “¿Le pusieron una pistola en la cabeza? No. Bueno. ¿Es correcto que yo le haga pagar a usted por eso? Decir que lo tiene que arreglar el Estado es pasarle la cuenta a todos los demás. No está bien”, sostuvo.

La definición presidencial llega en un contexto de creciente deterioro de la capacidad de pago de los hogares. De acuerdo con datos del Banco Central, cerca de 5,8 millones de personas registran atrasos superiores a 90 días en sus compromisos financieros, mientras distintos relevamientos privados indican que una mayoría de las familias recurrió al crédito para afrontar gastos corrientes y llegar a fin de mes.

Milei atribuyó parte del incremento de la morosidad a la incertidumbre que, según su visión, se generó durante el proceso electoral y que derivó en mayores tasas de interés para los préstamos.

La misma postura expresó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien descartó una intervención oficial sobre la relación entre bancos y clientes. “Es un banco dándole un crédito a un privado. Mucho no tenemos que hacer, es parte de la gimnasia de los bancos”, afirmó.

El titular del Palacio de Hacienda señaló que el Gobierno había advertido a las entidades financieras sobre los riesgos de expandir el crédito a tasas elevadas en un contexto en el que los salarios crecían por debajo del costo del financiamiento. Aun así, estimó que el nivel de mora podría moderarse si los bancos continúan ofreciendo refinanciaciones con plazos más largos y menores tasas de interés.

Las declaraciones del Presidente y de su ministro refuerzan la posición oficial de que el sobreendeudamiento de las familias debe resolverse en el ámbito privado, sin asistencia estatal, aun cuando los indicadores muestran un aumento de la morosidad y una mayor dependencia del crédito para sostener el consumo cotidiano.