La crisis que atraviesa la industria argentina en estos últimos dos años sumará un nuevo capítulo. Acindar decidió frenar nuevamente parte de la producción en su planta de Villa Constitución, lo que implicará el apagado de los hornos de la acería en la semana próxima, ante la persistente caída de las ventas y el estancamiento de la demanda.
La medida busca evitar la acumulación de stock y adecuar la producción a las necesidades actuales del mercado, en un contexto donde la construcción y buena parte de la industria continúan mostrando niveles de actividad inferiores a los registrados hasta 2023.
Actualmente, la producción siderúrgica de Acindar se encuentra alrededor de un 40% por debajo de los niveles históricos que mantenía hasta hace dos años.
La estimación para este año es que Acindar producirá 860.000 toneladas, de las cuales 120.000 se estiman irán a exportación y el resto a la plaza doméstica. Pero ese volumen, similar al del 2025, está lejos del 1,1 millón que la siderúrgica producía hasta el 2023.
Según la Cámara Argentina del Acero (CAA), la cadena de valor del acero atraviesa una “contracción crítica”, por una caída interanual superior al 10% y niveles de capacidad ociosa que alcanzan el 60% en segmentos específicos.

