Con calor extremo, se multiplican las salidas de bomberos por incendios de pastizales

La Región

Después de varios días consecutivos de altas temperaturas y ausencia de lluvias, los incendios de pastizales y basurales se convirtieron en la principal causa de intervención de los Bomberos Voluntarios en Villa Constitución y otras localidades de la región. Se trata de una situación sostenida en el tiempo que mantiene al sistema de emergencias bajo una exigencia permanente y genera un fuerte desgaste en el personal que trabaja de manera voluntaria, sin percibir remuneración, y que responde a cada llamado dejando de lado su vida laboral y familiar.

Con temperaturas que superan ampliamente los 30 grados desde hace más de dos semanas, pastos completamente secos y condiciones de viento que favorecen la propagación del fuego, los cuarteles registran un promedio cercano a cinco salidas diarias por este tipo de siniestros. La mayoría de las intervenciones se realizan en zonas rurales, banquinas, basurales y terrenos baldíos, como así también en campos la vera de rutas y autopistas.

En este contexto, los bomberos trabajan principalmente con equipos livianos, lo que permite una respuesta rápida pero implica un esfuerzo físico intenso y reiterado, ya que deben utilizar mochilas con agua y elementos de uso manual para mitigar las llamas. Estas salidas se suman, además, a las emergencias habituales: accidentes de tránsito con rescates vehiculares, incendios de viviendas, incendios de vehículos y otros episodios que requieren la activación del mismo personal y los mismos recursos.

La situación se repite en distintos puntos del sur santafesino. Cuarteles de Villa Constitución, Empalme, Pavón, Arroyo Seco, Pueblo Esther, Coronel Bogado y localidades vecinas intervienen de manera constante, muchas veces de forma simultánea, para controlar focos ígneos que se expanden con rapidez y obligan a desplegar operativos complejos.

Desde los cuerpos de bomberos y las autoridades locales se insiste en que, si bien las condiciones climáticas son un factor determinante, en la mayoría de los casos la acción humana aparece como el desencadenante principal. Colillas de cigarrillos arrojadas al costado de la ruta, quemas de residuos, ramas o pastos, botellas de vidrio que actúan como lupa y, en algunos casos, quemas intencionales, constituyen causas recurrentes. La combinación de negligencia y material combustible seco genera un escenario de alto riesgo.

Uno de los aspectos que más preocupa a los bomberos es la falta de dimensión social sobre la peligrosidad de estos incendios. Un foco que comienza de manera aparentemente menor puede transformarse en cuestión de minutos en una amenaza para viviendas, infraestructura, vehículos y personas. La dirección y los cambios del viento juegan un rol clave: una leve rotación obliga a modificar estrategias, replegar personal y volver a atacar el fuego desde otro sector, siempre priorizando la seguridad de quienes intervienen y de la población.

Cada operativo involucra, además, a múltiples actores. Junto a los Bomberos Voluntarios participan efectivos policiales, agentes municipales o comunales de Tránsito y Protección Civil, personal de la concesionaria de la autopista cuando los incendios se desarrollan en zonas viales, servicios médicos de emergencia como el SIES y prestadores privados, y guardias de los efectores de salud. Es un trabajo coordinado que demanda logística, tiempo y recursos.

Por estos días, la multiplicidad y simultaneidad de las intervenciones genera un desgaste físico y emocional considerable en los cuerpos de bomberos. Se trata de hombres y mujeres que cumplen una función esencial para la comunidad de manera ad honorem, expuestos a condiciones extremas de calor y estrés, y que sostienen el sistema de respuesta ante emergencias en un escenario cada vez más exigente.

Por todo esto, el llamado a la prevención vuelve a ser central. Se solicita evitar cualquier tipo de quema de pastos, residuos, ramas, lotes o campos, y extremar los cuidados ante el uso del fuego en cualquiera de sus formas. Un descuido puede desencadenar consecuencias graves para las personas, los bienes y el entorno natural.

Ante la presencia de humo, fuego o un incendio, se recomienda comunicarse de inmediato con el cuartel de bomberos de la localidad o llamar al 911 para dar aviso y solicitar asistencia. La responsabilidad individual y la conciencia colectiva resultan hoy tan importantes como el trabajo incansable de quienes, día tras día, salen a enfrentar el fuego para cuidar a toda la comunidad.