“Se tiene que terminar la mirada garantista que tiene a los violentos y delincuentes como víctimas”

La Provincia

Lo afirmó el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, durante una recorrida por localidades del sur provincial.

En el marco de una recorrida por localidades de los departamentos General López y Caseros, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, fue consultado sobre la posible baja de la edad de imputabilidad penal. En ese contexto, reafirmó su postura y cuestionó el actual enfoque del sistema. “Hace siete u ocho años ya lo planteaba con mucha fuerza cuando era ministro de Seguridad: el Estado tiene un problema muy grave con los delitos cometidos por menores y con un régimen de imputabilidad que no le brinda ninguna herramienta para privarlos de la libertad”, sostuvo.

Pullaro recordó antecedentes que, a su entender, vuelven imprescindible el debate: “Lo planteé con fuerza cuando ocurrió el caso de Juan Cruz Ibáñez y también antes. Y, por supuesto, en el caso de Jeremías Monzón, que fue un hecho brutal por su violencia y sus características. Esto expone un problema que el Estado y los legisladores deben revisar: no solo la baja de la edad de imputabilidad, sino también qué hacemos con los inimputables, porque hoy el Estado no puede privarlos de la libertad”.

En esa línea, agregó: “Trabajar sobre esto significa actualizar las normas para la Argentina de hoy. Se tiene que terminar esa mirada garantista que presenta a los violentos y a los delincuentes como víctimas y no como victimarios de la sociedad”.

El gobernador también hizo referencia a su posición previa en el Congreso: “Hace dos años fui a defender la Ley Antimafia porque creía -y sigo creyendo- que era una herramienta legal valiosa para combatir el crimen organizado en Santa Fe. En ese momento fui muy criticado por sectores de izquierda y de derecha; incluso sentí que parte del sistema judicial se oponía a mis planteos sobre la baja de la edad de imputabilidad”.

Respecto del crimen de Jeremías Monzón, afirmó: “Hoy el debate vuelve a emerger a partir de un caso aberrante. La indignación social es comprensible: dos adolescentes que cometieron un asesinato brutal están en libertad y el Estado no tiene herramientas para aislarlos. Ese hecho moviliza a la ciudadanía y nos obliga a reflexionar sobre las normas que necesitamos en la República Argentina”.

Y concluyó: “Vuelvo a dar este debate con honestidad y franqueza. Creo que debemos bajar la edad de imputabilidad. Un homicidio doloso es un acto moralmente repudiado por la sociedad y nadie puede desconocer la gravedad de lo que hace. Necesitamos herramientas para proteger a la comunidad y aislar a quienes cometen crímenes de esa magnitud”.