Luego de una licencia para descansar y recuperarse de una intervención quirúrgica, el intendente Jorge Berti se reincorporó oficialmente a sus funciones, retomando el timón de una gestión que encuentra a la ciudad inmersa en un intenso proceso de transformación urbana y ante el desafío de una creciente demanda social.
En una extensa entrevista en su despacho, el mandatario local realizó un detallado balance, proyectó los próximos pasos y respondió a las críticas que surgen desde algunos sectores políticos.
Berti reconoció que el período de ausencia le permitió no solo recuperarse físicamente, sino también obtener una mirada estratégica sobre la gestión. “Estos días te permiten mirar en perspectiva, valorar los tiempos y darle prioridad a algunas cuestiones que a veces en el devenir diario se enredan”, explicó. Ese ejercicio de reflexión, afirmó, lo reconectó con los objetivos centrales de su administración y con la satisfacción de ver que los proyectos urbanos continuaron avanzando durante su licencia.
En este punto, el intendente enumeró un conjunto significativo de obras en ejecución, que delinean un mapa de intervenciones en distintos sectores de la ciudad. Con especial énfasis, destacó el comienzo de la puesta en valor de la plaza central y su entorno, un proyecto emblemático que busca revitalizar el corazón cívico y comercial de Villa Constitución. En paralelo, detalló los avances en los barrios, mencionando las obras en la zona de calle Acevedo entre Islas Malvinas y Teniente Ramos, el nuevo desagüe de calle Formosa y la pavimentación, cordón cuneta y veredas en 14 de Febrero. Esta última es, quizás, una de las más integrales, ya que combina la reconstrucción vial con la creación de un paseo público a lo largo del nuevo tapial en el perímetro de la Unidad Portuaria N° 2, un espacio que enlazará la Plazoleta Prefectura con el acceso al puerto y la playa pública, generando un nuevo circuito de disfrute para los vecinos.
Con respecto a la ampliación y remodelación del Hospital, Berti no eludió reconocer las molestias que la obra genera en los servicios, pero pidió una mirada de largo plazo. “Sabemos que trae inconvenientes, pero mientras no se ponga en riesgo la salud de nadie, hay que sostener el proceso. En aproximadamente un año y medio, tendremos un hospital que permitirá atender cerca de casa situaciones que hoy obligan a viajar a Rosario”, argumentó, subrayando el cambio cualitativo que representará para el sistema de salud regional.
En el capítulo de obras provinciales, confirmó que en las próximas semanas comenzará la ejecución de las veredas en el edificio del Profesorado, con fondos transferidos por el Gobierno de Santa Fe. También se refirió al estratégico puente sobre la Ruta 10S, una obra clave para descongestionar el tránsito pesado y mejorar la seguridad vial.
Mirando hacia adelante, anunció que se encuentran en gestiones avanzadas con el Ministerio de Obras Públicas provincial y el Ente Portuario para concretar la segunda etapa de la avenida perimetral. Este proyecto es fundamental para redireccionar el tránsito de camiones fuera del casco céntrico, un problema histórico para la ciudad. Berti recordó que, a diferencia de otros municipios, Villa Constitución no cobra una tasa a los transportistas, una decisión que en su momento buscó aliviar la carga sobre las empresas, pero que hoy complica el financiamiento del mantenimiento de las calles afectadas por el intenso tráfico.
La prioridad social: asistencia, contención y capacitación
Al abordar la situación social, el tono del intendente se tornó más grave. Describió un escenario de notable complejidad, con un aumento significativo en la demanda de asistencia alimentaria. “Esta mañana estuve reunido con el equipo de Desarrollo Humano. La cantidad de solicitudes de acompañamiento alimentario ha crecido muchísimo, algo que no veíamos hace muchos años”, señaló. Explicó que el sistema municipal no se limita a la entrega de bolsones, sino que incluye un estudio social previo y un seguimiento que permite detectar otras problemáticas familiares.
En este contexto, defendió el trabajo de áreas como la Dirección de Género y Diversidad, que enfrenta “un incremento exponencial en los casos de violencia doméstica, íntimamente ligado a la presión económica”. “El equipo que armamos en la Dirección de Género, primero con Pilar Sánchez y ahora con Laura Colle, hace un trabajo no solo profesional, sino profundamente empático. Atienden situaciones muy duras, y el Estado tiene que estar ahí”, afirmó.
Frente a las voces que proponen un Estado mínimo y una reducción de impuestos, Berti argumentó con firmeza. “Si vos querés que el Estado haga poco y nada, probablemente podés bajar algunos tributos. Pero ¿qué pasa con todas estas situaciones? Explotan. Nosotros creemos en un Estado cercano, que camina a la par de la gente”, sostuvo. Esta filosofía se extiende, dijo, a la apuesta por la capacitación laboral. “Algunos preguntan para qué capacitar si no hay empleo. Y es exactamente al revés: hay que capacitar para que la gente pueda generar su propio oficio, su emprendimiento, para cuando la economía se reactive”, explicó, mencionando cursos desde electricidad y gasista hasta peluquería.
La gestión de recursos frente a la presión diaria
El intendente también habló de la presión que recibe la administración: “Para llegar a mi despacho, me encuentro siempre con gente pidiendo trabajo. Eso pasa todos los días, a la mañana y a la tarde”. Reconoció que, ante la magnitud de la demanda, sería fácil expandir la planta municipal, pero advirtió sobre la necesidad de una gestión responsable. “Tenemos que ser serios con los recursos. Nos dieron la responsabilidad de administrar, y hemos logrado mantener al municipio sin déficit fiscal, pero eso requiere tomar decisiones difíciles”, afirmó.
Cuestionó, en ese sentido, lo que considera una doble vara en el debate público. “Los servicios básicos como la luz o el gas aumentaron más del 500% en los últimos años. Eso casi no se discute. En cambio, si la Municipalidad, para seguir prestando servicios como recolección, limpieza o bacheo, debe ajustar una tasa por debajo de la inflación, parece que cometemos un pecado”, manifestó con evidente frustración. Su postura fue clara: “Gobernar es resolver los problemas todos los días, no gestionar para las redes sociales”.
Consultado específicamente sobre el desempeño de los concejales de La Libertad Avanza en el Concejo Municipal, quienes son muy críticos de la gestión actual, Berti los situó en las antípodas de su concepción de gobierno. “Están haciendo lo que dijeron que iban a hacer, que es básicamente oponerse a la idea de un Estado presente”, comentó. Y luego extendió su análisis a una tendencia que, a su juicio, recorre parte de la política actual: la de alimentarse de la indignación. “Hay sectores que construyen su discurso sobre un video, sobre algo que saben que genera enojo inmediato. Es efectista, pero tiene patas cortas, porque la gente con el tiempo valora a quien trabaja”, opinó.
El intendente expresó una esperanza: que la comunidad reflexione sobre lo que está en juego. “A veces es como el vecino que se enoja porque le están pavimentando la calle frente a su casa y le molesta el polvo. Tiene que poder ver que, en unos meses, tendrá una calle nueva. Espero que ese mismo razonamiento aplique a las políticas públicas más amplias”, dijo, haciendo un llamado a superar la cultura del “enojo” fácil.
La defensa de lo público
Finalmente, Berti defendió con convicción las áreas de gobierno que suelen ser blanco de críticas desde algunos sectores, como Turismo, Cultura, Deportes o el mismo Punto Violeta. “¿Cómo no va a tener una ciudad espacios de esparcimiento en buenas condiciones? ¿Dónde va a ir la gente? ¿Quién lo va a hacer si no es el Estado?”, se preguntó de manera retórica.
Para él, un municipio moderno y cercano debe ofrecer lugares donde practicar deporte, disfrutar de eventos culturales, capacitarse gratuitamente y sentirse protegido. “Estas no son cosas accesorias. Son necesidades básicas para una comunidad cohesionada y para un Estado que no deja a nadie atrás”, concluyó, reafirmando el rumbo de su gestión en un año que se presenta cargado de desafíos tanto en la obra pública como en el frente social.

