Lejos de ser una moda pasajera, la festividad del 31 de octubre combina un milenario origen pagano con un fenómeno global de consumo y una creciente apropiación local. En Villa Constitución, la noche se fusionará con el Oktoberfest en una propuesta al aire libre.
Cada 31 de octubre, las calles de distintas ciudades del mundo se llenan de brujas, zombis, fantasmas y personajes de ficción. Pero detrás de los disfraces, Halloween esconde una historia de más de dos mil años que atraviesa culturas, religiones y océanos hasta consolidarse como la segunda celebración que más mueve dinero a nivel mundial después de la Navidad.
La festividad nació en la antigüedad con los celtas, un pueblo que habitaba el norte de Europa. Su calendario marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno con la celebración del Samhain, una fecha en la que creían que la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se desdibujaba. Era el momento en que los espíritus deambulaban y los vivos encendían hogueras y usaban máscaras para ahuyentar a los malos augurios.
Con la expansión del cristianismo, esta tradición pagana se fue mezclando con festividades religiosas como el Día de Todos los Santos. Fue siglos más tarde, con la llegada masiva de inmigrantes irlandeses a Estados Unidos, cuando la celebración mutó en lo que conocemos hoy: la leyenda de Jack O’Lantern (la calabaza tallada), las brujas volando en escobas y los rituales de espejos se consolidaron como parte del folclore popular. En nuestro país, esta celebración convive y se entrelaza con la tradición del Día de los Muertos.
El gran negocio y el reinado de las redes sociales
El Halloween moderno es, en gran parte, un fenómeno cultural y comercial. La fiebre por los disfraces y la decoración transformó el mercado: comprar un disfraz, maquillarse o armar una fiesta temática se convirtió en una industria global.
Las redes sociales fueron el combustible perfecto para esta explosión. Plataformas como Instagram y TikTok cambiaron el juego: hoy las competencias de makeup (maquillaje) de terror, la decoración de fachadas y las fiestas temáticas para adultos son virales. Atrás quedó la idea de que Halloween era solo para niños pidiendo dulces. En la actualidad, es una excusa para la creatividad y la generación de tendencias.
Cómo se vive en Villa Constitución
En nuestra ciudad, la tradición fue mutando con el correr de los años. Históricamente, fueron los institutos de inglés los que tomaron la posta para organizar actividades y recorridas por la ciudad relacionadas con esta festividad, como una forma de fomentar el idioma y la cultura anglosajona. Sin embargo, en la última década, todo cobró otra dimensión.
Hoy no solo las escuelas de idiomas participan. Numerosos comercios locales decoran sus vidrieras, igual que lo hacen para otras fechas conmemorativas o comerciales. Además, ofrecen promociones especiales, regalos y artículos alusivos, convirtiendo a la avenida San Martín y otras calles comerciales en una postal temática y reactivando el consumo.
Para coronar la noche, la Secretaría de Cultura, Educación e Innovación del Municipio de Villa Constitución organizó para este sábado 31 de octubre una jornada que fusionará la tradicional Oktoberfest —reprogramada por cuestiones climáticas— con la celebración de Halloween. El evento se desarrollará en la avenida San Martín, con entrada libre y gratuita, y contará con bandas en vivo, un paseo gastronómico y una feria de artesanos.
Como novedad, por primera vez el Municipio acompañará la iniciativa de distintas comunidades de padres que solicitaron cortes de seguridad para que los chicos puedan salir a festejar. En ese marco, la Plaza de la Constitución será el espacio para quienes quieran sacarse fotos. Desde las 18 horas, la avenida San Martín estará cortada desde Hipólito Yrigoyen hasta 14 de Febrero para permitir el desarrollo de las actividades, que se extenderán hasta alrededor de las 23:30. La propuesta busca reactivar el circuito comercial de la zona y consolidarse como un punto de encuentro para toda la familia.

