La Comisión Vecinal del barrio San Miguel Sur denunció ante el Concejo Municipal la acumulación de residuos tóxicos a cielo abierto, sin barreras de contención, que afecta la salud de las familias y pone en riesgo el canal de desagüe de la zona. El reclamo fue enviado al intendente Jorge Berti y a la presidenta del Concejo, Carla Bertero, tras el silencio del área de Ordenamiento Territorial, según expresa la nota.
La Comisión Vecinal del barrio San Miguel Sur elevó una nota a las autoridades de Villa Constitución expresando la grave preocupación de los vecinos por la presencia de un depósito de tierra contaminada a cielo abierto en un predio ubicado frente a la ex Paraná Metal, una situación que se extiende desde hace aproximadamente dos años y que afecta directamente la calidad de vida de las familias de la zona.
El documento, firmado por el presidente vecinal Edgardo Álvarez y acompañado por una importante cantidad de rúbricas de vecinos y vecinas indignados, fue dirigido al intendente municipal, Jorge Berti, y a la presidenta del Concejo, Carla Bertero, con el objetivo de que el cuerpo legislativo local intervenga ante lo que consideran una situación de riesgo ambiental inminente.
Residuos tóxicos sin control
Según la denuncia vecinal, en el predio se deposita tierra proveniente de procesos de molienda de chatarra, la cual contiene una alta carga de elementos contaminantes. Entre los residuos señalados por los vecinos se encuentran cadmio, plomo, zinc, mercurio, cromo y azufre, así como aceites tóxicos con PCB provenientes de transformadores eléctricos.
Los frentistas advierten que el material vertido no es tierra común, sino residuos industriales peligrosos que, al entrar en contacto con el agua de lluvia, disuelven los metales pesados y los filtran hacia las napas subterráneas, comprometiendo la calidad del agua de la región. También mencionan la presencia de amianto y lana de vidrio, materiales que se dispersan con el viento y afectan la calidad del aire.
Riesgo sanitario y ambiental
La nota describe los efectos que esta situación está generando en la salud de los vecinos, entre los que se cuentan molestias en los ojos, irritación en la garganta y picazón en la piel. Los habitantes de San Miguel Sur señalan que estos síntomas están asociados a la polución invisible que generan los residuos depositados a cielo abierto.
Además, alertan sobre el impacto ambiental en el precario canal de desagüe del barrio y de los campos linderos, que desemboca en el puente de la Ruta Provincial N° 21. La acumulación de tierra y residuos está tapando el canal, lo que podría generar inundaciones en el sector.
El silencio de Ordenamiento Territorial
El reclamo vecinal no es nuevo. La Comisión Vecinal asegura que ya se había acercado al área de Ordenamiento Territorial para exponer la problemática, pero la respuesta obtenida fue negativa. Según consta en la nota, desde esa dependencia municipal les respondieron que “ellos no tenían más nada que hacer”, cerrando las puertas a cualquier tipo de gestión.
Ante esta situación, los vecinos decidieron elevar el reclamo al Concejo Municipal, solicitando además una audiencia con el Departamento Ejecutivo para abordar la problemática de manera integral.
Una ciudad que debe cuidar su ambiente
En su presentación, los vecinos de San Miguel Sur apelan a la responsabilidad de las autoridades: “Esperamos que nos cuiden como ciudadanos. Vecinos, también hijos de Villa Constitución. Cuidemos la ciudad. Cuidemos nuestro ambiente. También nuestro río Paraná”, expresa la nota, que advierte que “cuando tomen decisiones no sea demasiado tarde”.
El pedido incluye un llamado urgente a que el Municipio disponga las medidas necesarias para contener los residuos, impedir la filtración de metales pesados al suelo y garantizar la salud de los habitantes de la zona periférica.
En la sesión autoconvocada del miércoles pasado, el Concejo Municipal derivó el expediente a la Comisión de Obras y Servicios Públicos para que defina los pasos a seguir ante una denuncia que involucra aspectos sanitarios, ambientales y de ordenamiento territorial, mientras los vecinos esperan que esta vez el reclamo no quede en el silencio burocrático.

