La villense Delia Manzano, extrabajadora de la histórica fábrica textil CILSA y actual presidenta del Rotary Club de Villa Constitución, fue homenajeada este viernes por el Gobierno de Santa Fe en el marco de la entrega de reconocimientos “Grandes Mujeres”. El acto se desarrolló en la Sala Rodolfo Walsh de la Sede de Gobernación en Rosario y reunió a referentes de distintos puntos del sur provincial.
La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Mujeres, Género y Diversidad —dependiente del Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano—, busca visibilizar y poner en valor las trayectorias de mujeres que transforman sus comunidades. Se trata de historias atravesadas por el compromiso social, la vocación de servicio y el trabajo sostenido en ámbitos como la cultura, la educación, el deporte y la ampliación de derechos.
La secretaria de Mujeres, Género y Diversidad, Andrea Travaini, destacó el enfoque de la propuesta: “Para este Mes de la Mujer trabajamos mucho lo intergeneracional, tomando como lema que muchas mujeres hicieron muchas cosas antes para que otras podamos seguir continuando ese camino”.
Entre otras autoridades también estuvieron presentes el senador provincial Germán Giacomino, el secretario General de Gobernación, Juan Cruz Cándido; la diputada provincial Varinia Drisun, la concejal de Villa Constitución, Carla Bertero; y el director de Industria, Gonzalo Cristini.
Una historia de trabajo, lucha y compromiso
A sus 79 años, Delia Manzano representa una de esas trayectorias que dejaron huella en la comunidad. Tras egresar como Perito Mercantil, inició su camino laboral en la empresa textil CILSA, donde comenzó como empleada administrativa en el área de Programación de la Producción. Con el tiempo, y luego de capacitarse y concursar, se incorporó al Laboratorio Tecnológico de Control de Calidad.
En una fábrica que llegó a emplear a más de 600 operarias —en su inmensa mayoría mujeres— dedicadas a transformar la lana patagónica en algunos de los mejores casimires del país, Manzano logró abrirse camino hasta convertirse en Jefa de Producción, un puesto históricamente ocupado por hombres. “Me siento orgullosa por haber llegado a ese lugar”, recuerda.
El cierre de la empresa en 1998, en medio de un contexto económico adverso, marcó un antes y un después. Sin embargo, lejos de resignarse, Manzano formó junto a otras ex trabajadoras una comisión con el objetivo de preservar el predio de la ex fábrica como patrimonio de la ciudad. “No pudimos permanecer indiferentes”, afirma, destacando el compromiso colectivo que se propuso resguardar ese espacio cargado de historia e identidad local.
Hoy, su vocación de servicio continúa vigente a través del Rotary Club de Villa Constitución, donde ejerce la presidencia, consolidando una vez más su rol en ámbitos que durante años estuvieron reservados mayoritariamente a varones.
El reconocimiento provincial no solo pone en valor su recorrido personal, sino que también refleja el impacto de su accionar en la comunidad, convirtiéndola en un ejemplo de perseverancia, liderazgo y compromiso social.

