En una sesión que se extendió hasta la madrugada de este viernes, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó en general la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Cerca de las 0.30, el presidente de la Cámara, Martín Menem, habilitó la votación que arrojó 135 votos a favor, 115 en contra y ninguna abstención. El proyecto, que ya contaba con media sanción del Senado, ahora regresará a la Cámara alta para el tratamiento de las modificaciones introducidas, con la expectativa oficialista de convertirlo en ley antes del 1 de marzo, fecha en que el presidente inaugurará el período de sesiones ordinarias.
La votación en general tuvo el respaldo de los bloques de La Libertad Avanza, Fuerzas del Cambio (UCR, MID y PRO), Innovación Federal, Producción y Trabajo, Independencia y diversos diputados monobloquistas. En la vereda opuesta se ubicaron la totalidad de Unión por la Patria, la mayoría de Provincias Unidas, los cuatro integrantes del Frente de Izquierda y los monobloques de Marcela Pagano, Natalia de la Sota y el puntano Jorge Fernández. Al conocerse el resultado, estalló el festejo en las bancas oficialistas y en las gradas, donde Karina Milei y Manuel Adorni fueron los más efusivos en la celebración.
La negociación previa y el quórum que destrabó el debate
La jornada legislativa había comenzado pasadas las 14 del jueves, cuando el oficialismo logró reunir los 129 diputados necesarios para habilitar el quórum y abrir la discusión en el recinto. Los gobernadores peronistas Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), junto a Hugo Passalacqua (Misiones), Marcelo Orrego (San Juan) y los radicales Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes), fueron clave para que los legisladores que responden a sus distritos se sentaran en las bancas y permitieran el inicio del debate.
El principal eje de negociación del oficialismo se centró en la eliminación del artículo 44, que establecía que las empresas podían reducir hasta el 50% del salario de sus trabajadores en caso de ausentismo por enfermedad o accidente fuera del ámbito laboral. Este punto, fuertemente cuestionado por la oposición dialoguista, fue finalmente retirado del texto para garantizar los votos necesarios. Sin embargo, los libertarios se mantuvieron firmes en no introducir otras modificaciones, particularmente en lo referido al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los artículos más resistidos. “El FAL no se toca”, aseguraron desde las filas oficialistas durante toda la negociación.
Escándalos y tensiones en el recinto
La sesión estuvo atravesada por momentos de alta tensión. El primero de ellos se desató cuando Martín Menem sometió a votación a mano alzada el plan de labor, lo que generó la indignación de Unión por la Patria. Varios legisladores, encabezados por el jefe del bloque, Germán Martínez, se precipitaron hacia el estrado para exigirle al riojano que rectificara lo que consideraban un accionar irregular. Lo siguieron Paula Penacca, Eduardo Valdés, Lorena Pokoik, Horacio Pietragalla y Nicolás del Caño, entre otros.
Otro momento de fuerte controversia se produjo cuando el bloque peronista intentó suspender la sesión al advertir que se había perdido el quórum. Con la ayuda de Silvana Giudici y Luis Petri, Menen logró sortear el inconveniente y evitar la caída de la sesión. La diputada Florencia Carignano (UxP) también protagonizó un episodio insólito al apagar el micrófono mientras hablaba su par oficialista Carlos Zapata, una acción que podría traerle consecuencias reglamentarias.
Los cruces verbales más duros se dieron cuando la diputada Vanesa Siley (UxP) calificó como “traidores” a los legisladores de extracción peronista que dieron quórum y acompañaron la iniciativa. “Los chorros son los que se sentaron en el medio y dieron quórum, esos son los que ustedes compran”, disparó la kirchnerista, en referencia a los diputados tucumanos de Independencia y los de Elijo Catamarca. “A esta ley también la está atravesando una Banelco. Pero lo lamentable de esta nueva Banelco es que se hace a la luz del día, que son las cajas de las provincias”, agregó.
Los argumentos a favor y en contra del proyecto
El único orador libertario en la defensa del dictamen fue Lisandro Almirón, presidente de la comisión de Trabajo, quien fue abucheado por la oposición por leer su discurso. “Hace décadas que nuestro país tiene un problema de fondo grave que es la incapacidad de crear empleo genuino. No podemos ignorar la realidad de la que partimos y la realidad es que hoy el 55% de las personas están en la informalidad. Millones de argentinos trabajan por afuera del encuadre de las leyes vigentes sin aportes, sin obra social”, argumentó el diputado.
En la vereda opuesta, Sergio Palazzo (UxP) advirtió que si se aprueba la reforma habrá “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad”. El líder de La Bancaria sostuvo que el oficialismo “ha contrabandeado detrás de la palabra modernización un brutal retroceso histórico en los derechos de los trabajadores” y alertó que la norma “liquida el derecho de huelga” y consuma “el vaciamiento más grande que puedan hacer del sistema previsional argentino que es el Fondo de Asistencia Laboral”.
El diputado Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Federal) también cuestionó la naturaleza de la reforma porque “siempre va a favor del empresario”, aunque se diferenció al considerar que el sistema de convenios por empresa “es un error” y que es “mejor negociar” con la representación sindical donde existen “marcos de mucha más racionalidad”.
Máximo Kirchner, por su parte, le auguró a la ley un mal pronóstico: “No habrá excusas para el fracaso que vendrá. Están haciendo lo que quieren y lo están haciendo mal”, dijo al dirigirse al gobierno nacional.
Uno de los momentos más simbólicos de la sesión lo protagonizó Horacio Pietragalla, quien entregó a Martín Menem un par de cadenas para representar lo que, a su juicio, significará la ley para los trabajadores. “Esta ley es una ley que nos retrotrae a la esclavitud y te voy a hacer entrega del símbolo de esta ley hoy, que es claramente un retroceso para nuestros derechos laborales, para nuestros derechos históricos y para nuestra Constitución, que defiende por sobre todas las cosas a los trabajadores”, expresó durante su exposición.
Los puntos más polémicos de la reforma
El proyecto aprobado mantiene artículos altamente controvertidos que generaron el rechazo de la oposición y de las centrales sindicales. Entre ellos se destacan:
- Indemnizaciones por despido: se establece que el sueldo a tomar para el cálculo no será el mejor ni el promedio, sino el sueldo básico, excluyendo conceptos como vacaciones, aguinaldo, propinas o premios.
- Fondo de Asistencia Laboral (FAL): crea un fondo para financiar indemnizaciones que, según sus críticos, terminará afectando recursos de la ANSES y permitirá que el costo del despido no recaiga directamente en el empleador.
- Jornada laboral: habilita la ampliación de la jornada diaria de 8 a 12 horas y crea un “banco de horas” que permitiría compensar horas extra con tiempo de descanso en lugar de pagarlas.
- Derecho a huelga: se limitan las medidas de fuerza y se declaran decenas de servicios como esenciales, restringiendo la capacidad de protesta de los trabajadores.
- Plataformas digitales: se crea un régimen especial para repartidores y trabajadores de apps que los considera “prestadores independientes”, excluyéndolos de la Ley de Contrato de Trabajo.
- Derogaciones: se eliminan la Ley de Teletrabajo, estatutos profesionales como los del Periodista, Peluquero y Viajante de Comercio, y se desfinancia el INCAA al suprimir el fondo que sostiene a la industria audiovisual.
- Convenios colectivos: se priorizan los acuerdos por empresa por sobre los convenios de actividad, permitiendo que cada firma negocie condiciones inferiores al piso establecido a nivel nacional.
La diputada Mónica Frade (Coalición Cívica) también cuestionó la derogación de incisos de la Ley 24.460, que habilita el peculio a los presos. “El peculio es lo que se le paga a los internos por el trabajo. Eso sirve para que los internos puedan sobrevivir cuando el servicio penitenciario se come la carne que es para ellos, también para subsidiar a sus familias que están afuera. La ley contempla que un 10 por ciento de ese peculio sea destinado para reparar a las víctimas de delitos. Ustedes que defendían a las víctimas ahora nos ponen a derogar esto”, señaló.
El futuro: el Senado deberá ratificar los cambios
Con la media sanción obtenida, el proyecto regresa ahora al Senado, que deberá expedirse sobre las modificaciones introducidas por Diputados. La principal de ellas es la eliminación del artículo 44 sobre licencias médicas, que despertó un amplio rechazo social y fue el punto de presión de los bloques aliados. La Cámara alta podrá ratificar el texto modificado o insistir con la versión original que había aprobado semanas atrás.
La jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, ya convocó para este viernes a las 10 de la mañana a un plenario de las comisiones de Trabajo y Presupuesto con el objetivo de emitir dictamen sobre el texto modificado. La intención del gobierno es llevarlo al recinto el próximo viernes 27 de febrero, en la antesala de la Asamblea Legislativa del 1 de marzo, para así convertir en ley la reforma laboral antes del discurso presidencial.

