Integrantes de la organización ambiental Greenpeace sobrevolaron Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén para documentar el grave impacto de los incendios en Chubut, donde el fuego ya arrasó cerca de 30.000 hectáreas de bosques, plantaciones, pastizales y viviendas. Frente a esto, el grupo difundió imágenes aéreas que muestran laderas calcinadas y sectores devastados por las llamas.
La agencia Noticias Ambientales informó que, según reportes oficiales preliminares, desde mediados de diciembre los principales incendios en la Patagonia se produjeron en la provincia de Chubut. Solo en Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén se contabilizan unas 15.000 hectáreas afectadas, con el foco contenido en las primeras dos localidades.
Sin embargo, en el Parque Nacional Los Alerces el foco sigue activo y las fuertes ráfagas de viento de los últimos días empeoran el panorama. Allí, se informaron más de 12.000 hectáreas devoradas por las llamas. En El Turbio, en tanto, se estiman unas 3.000 hectáreas, también con el foco contenido.
Greenpeace vinculó la magnitud de los incendios en Chubut con condiciones meteorológicas extremas y factores que elevan el riesgo de propagación.
La organización señaló cuatro factores clave que conforman una combinación peligrosa frente a las llamas: las sequías prolongadas; las temperaturas extremas; los vientos intensos y la expansión descontrolada de pinos exóticos.
«Seguir negando o subestimando los efectos de la crisis climática, largamente advertidos por la ciencia y el movimiento ecologista, es una irresponsabilidad política que se paga con bosques y viviendas«, señaló Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.
Frente a esto, la ONG cita un informe de la Dirección Provincial de Aguas de Río Negro que afirma que el año pasado en la Cordillera las lluvias disminuyeron un 43%, mientras que la nieve estuvo un 37% por debajo de la media anual.
Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional estimó que, en la zona cordillerana de Chubut, Río Negro y Neuquén, durante las primeras semanas de enero la temperatura estuvo siete grados por encima de la media.
En 2025, el procesamiento satelital de Greenpeace estimó que la superficie de bosque andino-patagónico afectada el último verano por incendios fue de casi 32.000 hectáreas. De esta forma, el área quemada se cuadruplicó en comparación con la temporada anterior.
Así, por su enorme magnitud e impacto, los incendios en Chubut y la Patagonia constituyen una de las peores catástrofes ambientales de las últimas tres décadas en la región, según Greenpeace.
Qué reclama Greenpeace para evitar nuevos desastres
La organización ambientalista insistió con un pedido concreto para afrontar con seriedad los efectos de la crisis climática. Las demandas incluyen:
- Más prevención y controles sobre áreas de riesgo
- Refuerzo de brigadistas para respuesta rápida
- Mayor disponibilidad de aviones hidrantes para atacar focos iniciales
- Erradicación de plantaciones exóticas en áreas críticas
- Penalizar la destrucción de bosques, tanto por incendios como por desmontes
Por otra parte, trabajadores de la Administración de Parques Nacionales denunciaron que sólo cuentan con 400 brigadistas, cuando el mínimo debería ser 700, para cubrir 5 millones de hectáreas que están bajo su jurisdicción y poder asistir a las provincias cuando se los convoca.
«Lo que vive Chubut con los incendios es un ecocidio anunciado. Miles de hectáreas de bosques quemadas que tardarán más de cien años en restaurarse», afirmó Giardini.
«El bosque no se quema solo. Se quema cuando se recortan presupuestos, cuando se mira para otro lado, cuando se niega la responsabilidad humana en la crisis climática y sus consecuencias».
Un informe conjunto de organizaciones ambientalistas advirtió que estos grandes incendios no son fenómenos aislados ni meramente naturales.
En realidad, señala, son resultado de decisiones humanas estructurales y de una respuesta estatal deficiente frente a la creciente crisis climática.
Hoy, se estima que el 95% de los incendios forestales se producen por el accionar humano, ya sea por intencionalidad, negligencia o accidentes por fogatas, asados y colillas de cigarrillos mal apagados, la preparación de áreas de pastoreo con fuego y la quema de residuos forestales.
Las imágenes de los incendios en Chubut difundidas por Greenpeace mostraron tonos verdes de la cordillera chubutense cortados por enormes manchas grises y marrones.
Así se ve como el rastro del fuego dejó laderas completas calcinadas, franjas negras que avanzan como cicatrices y sectores donde el bosque se volvió un dibujo desparejo, arrasado por zonas.

