El secretario general de Sadop Rosario, Martín Lucero, reiteró su reclamo al Gobierno provincial para que implemente la cláusula gatillo como mecanismo de actualización salarial para los docentes santafesinos. Según advirtió, se trata de una condición imprescindible para asegurar un inicio del ciclo lectivo sin conflictos.
Lucero recordó que la aplicación de este instrumento fue un compromiso asumido por el gobernador Maximiliano Pullaro durante la campaña electoral. “Solo le pedimos que cumpla con su palabra”, expresó el dirigente sindical, al tiempo que subrayó que la cláusula gatillo resulta clave en un contexto económico donde los salarios vienen perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.
En ese sentido, el titular de Sadop Rosario detalló que durante el último semestre el gobierno provincial otorgó un aumento salarial del 7%, distribuido en seis cuotas —dos del 1,5% y cuatro del 1%—, al que luego se sumó un 2% adicional. De esta manera, el incremento total alcanzó el 9%, mientras que la inflación del mismo período fue del 12%, lo que implicó una pérdida concreta del salario real de la docencia.
Además, Lucero señaló que ese esquema salarial fue implementado por decreto, luego de que la propuesta oficial fuera rechazada en el ámbito paritario por los sindicatos. “Ante la falta de acuerdo, el gobierno optó por imponer de manera unilateral una propuesta insuficiente”, cuestionó.
El dirigente, que además se desempeña como secretario adjunto de la CGT Rosario, sostuvo que de haberse cumplido la promesa de garantizar paritarias libres y la aplicación de la cláusula gatillo, no se habrían generado los conflictos que marcaron la relación entre el Ejecutivo y el sector docente. “A dos años de haber iniciado su gestión, el gobernador tiene una nueva oportunidad de empezar a honrar los compromisos asumidos”, remarcó.
En otro tramo de sus declaraciones, Lucero también apuntó que el actual gobierno provincial no cumplió con el pago de la cláusula gatillo adeudada correspondiente al período de la gestión de Omar Perotti. “Se trata de una deuda pendiente que contrasta con la cercanía política que hoy se exhibe en actos y fotografías oficiales”, analizó.
Finalmente, desde Sadop Rosario consideraron que la implementación de la cláusula gatillo sería una vía concreta no solo para garantizar el normal inicio de las clases, sino también para comenzar a recomponer una relación con la docencia que, aseguran, se encuentra profundamente deteriorada. “Hacer lo que está bien implica, simplemente, cumplir lo que se dijo en campaña”, concluyó Lucero.

