La Guarida estrenó su ciclo cultural con música, baile y un emotivo homenaje a Raúl Suárez

Villa Constitución

El nuevo espacio de El Tigre de Papel debutó en el Club Social con las presentaciones de Seba Graf, Marijó Argañarás, Studio On Gravity, Matías Bravo y Swing y Sabor, además del reconocimiento al docente que, desde hace 34 años, impulsa los viajes de estudio al cerro Champaquí.

Hace 34 años, un profesor de Humanidades empezó a llevar a los estudiantes de una escuela de Empalme Villa Constitución al Cerro Champaquí. Lo que parecía un simple viaje de estudios se convirtió en una experiencia pedagógica que marcó a generaciones. Ese docente se llama Raúl Suárez, y el viernes pasado, en el Club Social, recibió un homenaje en la primera edición de La Guarida, el ciclo cultural que El Tigre de Papel estrenó con música, humor y baile.

La noche había comenzado poco después de las 22:30, cuando el impulsor del ciclo, Alejandro Iuliani, tomó el micrófono para dar la bienvenida. Explicó el espíritu de la propuesta: un café concert, un espectáculo de variedades, una experiencia pensada para disfrutar sin apuro y para descubrir artistas de la ciudad y la región. Agradeció a su compañera Fabiana Bischoff —ausente por un viaje, pero parte fundamental del proyecto—, a su familia y amigos, al equipo del Club Social, a los responsables del sonido y la iluminación, a los medios de comunicaciones locales y a los artistas que aceptaron la invitación.

El homenaje a Suárez fue el centro emocional de la velada. Docente jubilado, profesor de Filosofía, Psicología y Teología, empezó a organizar los viajes al Champaquí en 1988 con escuelas de Rosario y, desde 1992 de manera ininterrumpida, lo hace junto a la Escuela de Educación Secundaria Orientada N° 234 “Justo José de Urquiza” de Empalme Villa Constitución.

Durante su discurso, Iuliani construyó una metáfora precisa para describir la trayectoria de Suárez: hay cumbres que se alcanzan con el pensamiento, otras con los pies y otras con el corazón. Y el docente supo enseñar en las tres. En la cumbre del pensamiento, formó generaciones desde las aulas, con la filosofía, la psicología y las humanidades como herramientas para aprender a mirar el mundo con otros ojos. En la cumbre del Champaquí, guiando pasos, sosteniendo voluntades y acompañando a adolescentes que descubren, en medio del cansancio, que pueden llegar más lejos de lo que imaginaban. Y en la cumbre del corazón, enseñó en la vida misma: con el ejemplo, con la presencia, con esa manera de estar que deja marca en quienes lo rodean.

El anfitrión destacó su humildad. “Cuando te contamos la idea, vos dijiste que te parecía excesivo, que la distinción debería ser para las escuelas, para la Escuela 234. Y eso es exactamente lo que te hace merecedor de este homenaje”, le dijo.

El aplauso fue largo. Y Raúl, visiblemente emocionado, tomó la palabra: “Muchas gracias por lo que dicen, muchas gracias a todos los amigos y a los exalumnos que son mis amigos ahora, que están acá y que me apoyan en esto. Muchas gracias a Gladys, a la directora de la escuela, que sigue todavía convocándome para poder dar una mano, para intentar generar esto que bien decía Alejandro, una educación desde otro lugar, desde otro lado, de otro modo. Muchísimas gracias, muy feliz de estar acá”.

La directora de la Escuela 234, Gladys Billi, estaba entre el público. También la esposa de Raúl, docentes, estudiantes y exalumnos. Todos parte de una historia que, esa noche, encontró su merecido reconocimiento.

Marijó, la artista inclasificable

La primera en subir al escenario había sido Marijó Argañarás, con un repertorio de música popular latinoamericana, un homenaje a compositoras mujeres, poesía y el uso de diferentes instrumentos de cuerda. Artista plástica, mimo, actriz, escritora, docente, clown y cantante, desplegó esa sensibilidad inclasificable que la vuelve una voz singular, con una intervención que ofreció otros lenguajes artísticos entre canción y canción.

Su presencia en La Guarida tuvo un sabor especial: la artista viene presentándose en diferentes escenarios de Rosario, San Nicolás y otras ciudades, por lo que esta fue una linda oportunidad para contar con ella nuevamente en Villa Constitución.

La energía joven de On Gravity

Después llegó el turno de Studio On Gravity, la academia de baile liderada por Mati Ramírez y Sasha. Con un grupo de jóvenes bailarines, presentaron su homenaje a los artistas que los marcaron desde pequeño —Michael Jackson, Bruno Mars, Jennifer López, Beyoncé, Lady Gaga—, con caracterizaciones, una coreo de gran nivel y una energía que contagió al público.

Veinte años como solista

El show de Seba Graf fue uno de los momentos más esperados. El músico villense, radicado en Rosario desde hace años, celebra 20 años de trayectoria como solista y eligió su ciudad para presentar este aniversario. “Es la primera vez que presento este show por mis 20 años en Villa Constitución, y para mí es doble el honor”, había anticipado en la previa.

Su repertorio fue un viaje por sus orígenes y los clásicos de artistas consagrados: “11 y 6”, “Rezo por vos”, “De mi”, “Juntos a la par”, “Tu falta de querer”, “Lamento boliviano”, “Oración del remanso” y otras canciones que fueron delineando un recorrido emocional. El músico rosarino Alejandro Paredes lo acompañó todo el tiempo en percusión. También subieron al escenario Lucas “Membrillo” Giménez en teclado y voz, Cristian Báez, Giuliana Graf —su hija— en voz, y Mirela Sauretti —su sobrina—, que leyó un texto muy emotivo.

El humor como respiro y un cierre con cumbia cruzada

La noche también tuvo espacio para la risa. Matías Bravo, comediante rosarino y odontólogo de profesión, compartió su material de stand up, atravesado por situaciones cotidianas y por su particular mirada sobre la profesión.

El cierre llegó con Swing y Sabor y su propuesta de cumbia cruzada. La academia dirigida por Alan y Mari ofreció su espectáculo, con los alumnos principiantes en pista libre y dos coreografías de enorme calidad. Después se abrió la pista para que el público bailara hasta el final.

Luego las mesas se vaciaron, el salón se pobló de movimientos y La Guarida se despidió con la sensación de haber formado parte de algo valioso.

Lo que viene

La primera edición de La Guarida dejó un sabor que invita a repetir. El ciclo, pensado como una propuesta mensual con cartelera renovada, ya tiene fecha para su segunda entrega: viernes 20 de noviembre.

Habrá nuevas propuestas artísticas, nuevos homenajes y, seguramente, la misma convicción que atravesó esta primera noche: que una salida, una experiencia, una noche entre amigos o con la familia, puede dejarnos esa satisfacción de saber que al final valió la pena.