El capitán jugó su último partido con la albiceleste ante Benín, frente a más de 80 mil personas. Otamendi, que también se retiró, abrió el marcador. Nico Paz marcó el segundo y el 10 cerró la noche de penal. Hubo drones, música en vivo y una ovación final.
El Monumental se llenó para verlo una última vez. Lionel Messi, a los 39 años, jugó este martes su partido número 208 con la selección argentina, el último de una historia que empezó en 2005 y terminó con un 3 a 0 ante Benín en un amistoso que, en realidad, fue mucho más que un partido. Las más de 80 mil personas que coparon el estadio fueron a despedirlo, y él respondió con un gol de penal, el 126 de su carrera con la albiceleste.
El anuncio del retiro había llegado el 31 de agosto. En 21 años con la camiseta argentina, Messi ganó las Copa América 2021 y 2024, la Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar 2022. Es el jugador con más presencias, el máximo goleador y el máximo asistidor histórico del seleccionado. Esta vez, el partido tuvo música en vivo, homenajes y la presencia de varios de los jugadores que lo acompañaron durante su recorrido.
El primer tiempo costó. Las piernas no respondían a la emoción de la noche y el equipo jugó más con el corazón que con la cabeza. Messi tuvo un par de chances: una con la punta del pie, otra con una pirueta incómoda, y un remate que el arquero de Benín despejó bien hacia el costado. En defensa, Argentina no mostró su mejor versión y dejó llegar un par de veces al rival, que no supo aprovecharlo.
En el complemento apareció otro de los que se despedían. Nicolás Otamendi, que también jugaba su último partido con la selección, metió un cabezazo formidable y puso el 1 a 0. A los 15 minutos, Scaloni empezó con los cambios. Sacó a Otamendi para que las 80 mil personas lo aplaudieran y le dio minutos a Nico Paz. En la primera pelota que tocó, Paz homenajeó a Messi con una jugada marca registrada de La Pulga: tomó el balón en la puerta del área, abrió el pie y la clavó del ángulo con la zurda. El 2 a 0.
Después llegó lo que todos esperaban. Agustín Giay fue derribado en el área y Messi supo que era el momento de cerrar su fiesta. Disparo fuerte y alto. 3 a 0. La Pulga cumplía con lo que todos habían ido a buscar.
El final tuvo drones dibujando su figura sobre el cielo del Monumental. Después, Soledad Pastorutti le puso música a una noche ya cargada de emoción. El abrazo entre la Sole y el diez generó una ovación enorme. Y entonces habló Messi: “Es difícil decir algo hoy. Pienso en mi viejo. Nunca dejé de luchar por esta camiseta. La selección argentina es lo más lindo que te puede pasar. No hay que darle el gusto a la gente que quiere ver mal a la selección. No me quiero ir de acá, los quiero y los voy a extrañar. Estoy orgulloso de ser argentino, los quiero”. Se fundió en un abrazo con todos sus compañeros y dio la vuelta olímpica para la ovación final.
La estadística dirá que su último partido terminó 3 a 0 y que marcó un gol de penal. Pero la noche del Monumental dejó algo más: la despedida del jugador más importante de la historia del fútbol argentino, ante un público que lo vio crecer, ganar y ahora decir adiós.

