El consumo anualizado descendió a 46 kilos por habitante, el registro más bajo de la serie iniciada en 2005. En paralelo, los principales cortes aumentaron más de 49% en un año.
La carne vacuna ocupa cada vez menos lugar en la mesa de los argentinos. El consumo anualizado se ubicó en agosto en 46 kilos por habitante, un registro que no tiene antecedentes desde que comenzó, en 2005, la serie estadística de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
El dato surge del promedio de los últimos doce meses y muestra una disminución de 4,9 kilos por persona en comparación con agosto del año pasado, cuando el indicador alcanzaba los 50,9 kilos. En términos porcentuales, el retroceso fue del 9,5% interanual.
La distancia con los niveles de consumo de años anteriores es todavía más marcada. Entre 2005 y 2010, la ingesta anual por habitante había superado los 60 kilos. El registro actual se ubica, por lo tanto, varios kilos por debajo de aquellos valores.
La evolución coincide con un fuerte incremento del precio de la carne. Durante agosto, los cortes vacunos acumularon una suba interanual del 51,2%, frente a un aumento del 33,2% para el nivel general de precios.
El encarecimiento no fue igual para todos los productos. La carne picada común encabezó las subas, con un 52,7% en relación con agosto de 2025. El asado aumentó 52,1%; el cuadril, 51,9%; la nalga, 50%; y la paleta, 49%.
En el caso de las hamburguesas congeladas, el incremento fue todavía mayor: 56,6% interanual.
También hubo menos carne disponible
El descenso del consumo se produjo, además, mientras disminuyó la cantidad de carne vacuna destinada al mercado interno.
Entre enero y agosto se contabilizaron 1,377 millones de toneladas res con hueso de consumo aparente, un 11,3% menos que en los primeros ocho meses de 2025. La diferencia representa 175.600 toneladas menos.
La producción siguió una tendencia similar. En ese mismo período se produjeron 1,944 millones de toneladas, lo que significó una caída del 6,8% respecto del año anterior.
Los datos de agosto muestran, de todos modos, movimientos diferentes dentro del mercado de carnes. Mientras los cortes vacunos aumentaron 0,5% durante el mes, el pollo entero registró una disminución del 0,5%.
La comparación de los últimos doce meses también muestra una brecha importante entre ambos productos: la carne vacuna se encareció 21,8% más que el pollo.
Con una menor disponibilidad de carne y aumentos que superaron ampliamente la evolución del nivel general de precios, el consumo vacuno llegó así a su registro más bajo de toda la serie estadística disponible.

