Una familia de Empalme Villa Constitución enfrenta el riesgo de dejar la vivienda que edificó durante casi dos décadas. Marisa Servín sostiene que compraron el terreno de buena fe y que años después descubrieron que quien se los vendió no estaba autorizado para comercializarlo. Tras perder un juicio iniciado por la empresa que figura como titular del inmueble, tienen un plazo de 30 días y buscan reunir el dinero necesario para afrontar las costas del proceso.
Marisa Servín y su familia construyeron su casa de a poco, durante casi veinte años. Primero fue una pequeña vivienda prefabricada en un terreno que habían comprado en 2007. Después llegaron las ampliaciones, las habitaciones y todo aquello que convierte un lote en un hogar. Hoy, esa casa ubicada en el barrio Los Ciruelos de Empalme Villa Constitución está en riesgo.
Según relata Marisa, la familia adquirió el terreno en 2007 al abogado Sebastián Navas, a quien señala como la persona que ofrecía los lotes. Para concretar la operación entregaron un auto y dinero que habían obtenido mediante un crédito. Dos años después se instalaron allí con una vivienda prefabricada. En ese momento ya tenían un hijo y esperaban al segundo.
El problema apareció algunos años más tarde. Al advertir que los impuestos correspondientes al terreno no llegaban, Marisa concurrió a la Comuna y, según cuenta en un video difundido en redes sociales, allí le informaron que el lote no podía ser comercializado de esa manera y que la familia había sido estafada. Para entonces ya habían invertido años de trabajo y recursos en construir su vivienda.
“Es nuestra única vivienda”, sostiene Marisa al explicar por qué decidieron permanecer en el lugar y continuar edificando pese a la situación. Durante años, la familia mantuvo la expectativa de que el conflicto pudiera resolverse favorablemente.
Esa expectativa se convirtió en una disputa judicial. Según el relato de Marisa, hace aproximadamente cuatro años comenzaron a recibir intimaciones, cartas documento y posteriormente se inició el juicio. El expediente figura como “Vanzini S.R.L. en liquidación c/ Servín Marisa s/ Juicios Sumarios”.
La familia acaba de recibir la noticia de que perdió el proceso. De acuerdo con lo explicado por Marisa, ahora enfrenta un plazo de 30 días para desalojar la vivienda o afrontar el pago de las sumas derivadas del litigio.
Un documento que la propia Marisa difundió muestra el detalle de las costas confeccionado el 20 de agosto. Allí se establece un valor estimativo del lote de US$17.747, mientras que la suma de honorarios de primera y segunda instancia, dos incidentes judiciales y aportes lleva el total consignado a US$26.956.
Para la familia, reunir ese dinero resulta prácticamente imposible. Marisa cuenta que su marido es jubilado y que ella sostiene un pequeño quiosco como fuente de ingresos. Sus dos hijos son adolescentes y continúan sus estudios.
La mujer también afirma que su situación no sería un caso aislado dentro del barrio. Según su testimonio, habría al menos otras cuatro personas que se consideran damnificadas por operaciones similares, además de vecinos que todavía no han escriturado sus terrenos y podrían enfrentar problemas en el futuro.
Mientras intenta encontrar una salida, la familia puso a la venta el único vehículo que figura a su nombre, una camioneta, con la intención de obtener parte del dinero necesario. Marisa también inició un pedido de colaboración a través de las redes sociales y difundió un alias para quienes puedan realizar un aporte: MSERVIN81103.NX.ARS
“Necesito ayuda, no tengo mucho tiempo”, expresó en el video con el que decidió hacer público el caso.
La situación pone nuevamente bajo la lupa la historia de distintos lotes del barrio Los Ciruelos y plantea interrogantes que exceden el caso particular de la familia Servín-Benítez: cómo fueron comercializados esos terrenos, quiénes participaron de las operaciones y qué situación atraviesan actualmente los demás vecinos que adquirieron sus lotes.
Por lo pronto, para Marisa y su familia el tiempo corre. Después de casi dos décadas de haber convertido aquel terreno en su hogar, ahora enfrentan la posibilidad concreta de tener que abandonarlo.

