Daniel Agnese (Salvemos los Humedales VC) reflexiona sobre el sacrificio de los héroes patrios y advierte sobre el tratamiento en el Senado de la ley que modifica el régimen de propiedad privada: “72 personas van a decidir si todo el esfuerzo que hicieron esas personas valió poco menos que nada”.
Salvemos los Humedales Villa Constitución hizo llegar a este medio una carta abierta firmada por Daniel Agnese, en la que el ambientalista reflexiona sobre el orgullo patrio y el sacrificio de los héroes de la independencia y Malvinas, para luego alertar sobre la votación del próximo 6 de agosto en el Senado de la Nación, donde se tratará la modificación de la ley de propiedad privada. A continuación, el texto completo de la carta.
“Ayer pensaba en por qué nos sentimos tan orgullosos, los argentinos, de ser argentinos. Pensaba en cómo nos emocionamos con las remontadas épicas de la selección contra Egipto, Suiza e Inglaterra y en la no entrega hasta el último segundo contra España. Pensaba también en los dos flacos que, arriesgando lo que tenían, se metieron con una bandera reivindicatoria y se la entregaron a los jugadores que la exhibieron al mundo, demostrando que, a un argentino, que a una argentina, nadie le va a decir qué tiene que pensar, decir o sentir. ¿Quién no se llenó de orgullo en ese momento?
Ayer pensaba en San Martín y los 5 mil y pico de soldados que lo acompañaron. Pensaba en el tremendo esfuerzo que hicieron esas personas para cruzar la cordillera, combatir y asegurar la independencia de Argentina, Chile y Perú.
Ayer pensaba en Juana Azurduy. Tremenda luchadora en el Alto Perú, distinguida con el grado de teniente coronel por su valentía en combate. Como muchísimas otras mujeres cuyos nombres no guardaron los historiadores.
Ayer pensaba en Belgrano y sus 1800 reclutas en Tucumán, 3000 en Salta y 3400 en Ayohuma. Casi todos reclutas sin experiencia.
Ayer pensaba en María Remedios del Valle, que combatió en el frente y asistió a los heridos en las batallas de Ayohuma y Tucumán. Como también muchísimas otras mujeres cuyos nombres no guardaron los historiadores.
Ayer pensaba en Güemes y sus 6000 gauchos que en la frontera norte evitaron la invasión de las fuerzas españolas y permitieron el cruce de San Martín y su ejército.
Ayer pensaba en los casi 24000 soldados, Veteranos y Caídos en Malvinas. En todos ellos. Los profesionales y los conscriptos. En los que volvieron bien. En los que volvieron mal. En los 649 combatientes que no volvieron. En todos. Que dieron o cambiaron sus vidas en defensa de la soberanía argentina en las Islas Malvinas en 1982.
Ayer pensaba en el sacrificio, los dolores, el hambre, el frío, el desgaste, los padecimientos de esa gente mientras hacían lo que hicieron. ¿Te lo podés siquiera imaginar? A mí me cuesta mucho, por más que me empeño, imaginarlo. Y lo hicieron por ellos, por sus familias, por su pueblo. Por sus compatriotas. Lo hicieron por vos y por mí, aunque no nos conocieron. Lo hicieron para decirle a potencias muchísimo más poderosas que ellos: ‘¡Ey! ¡Fuera de acá! Esto es nuestro y acá mandamos nosotros’. Y esas potencias, muchísimo más poderosas, se tuvieron que ir.
Ayer pensaba en todo eso… Pero hoy estoy pensando en que el próximo 6 de agosto, en el Senado de la Nación Argentina, 72 personas que dicen ser argentinas van a decidir si toda la lucha, todo el esfuerzo, todo el sacrificio que hicieron esas personas, en la que yo pensaba ayer, valió, para ellos, poco menos que nada.
Porque los cambios en la ley sobre la propiedad privada que el gobierno impulsa habilitan a personas jurídicas o físicas, empresas e incluso a estados extranjeros, a quedarse con territorios argentinos, sin límite alguno. Significa dejar al Estado nacional sin potestad para administrar el ordenamiento territorial. Significa ceder nuestros recursos actuales y futuros a intereses a los que no les interesa el pueblo argentino. Significa entregarse como pueblo.
Ayer pensaba en toda esa gente heroica que dio sus vidas por nosotros y hoy no puedo dejar de pensar en estos cipayos que cambian, sin sentir ninguna vergüenza, nuestra soberanía por espejitos de colores.
Yo no sé si podría hacer lo que hizo esa gente que pensaba ayer, pero de lo que estoy seguro es que no quiero hacer lo que van a hacer estos cipayos en los que pienso hoy y que tiran a la basura lo que tanto costó conseguir.
Probablemente solo pueda ir a manifestarme el 6 de agosto frente al Congreso. O tal vez en una movida local o más cercana. Pero voy a decir claramente que no doy mi consentimiento para que voten a favor de esas modificaciones.”
Daniel Agnese
Salvemos los Humedales Villa Constitución

