La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) selló un nuevo acuerdo salarial con la Cámara Argentina de la Construcción y la Federación Argentina de Entidades de la Construcción, que establece incrementos del 2% para marzo, 1,9% para abril y 1,8% para mayo. Las subas acumulativas, aplicadas sobre los salarios del mes anterior, se ubican muy por debajo de las expectativas inflacionarias y contrastan con los aumentos logrados por otros sectores en las últimas negociaciones paritarias.
El convenio, que abarca a los trabajadores comprendidos en el Convenio Colectivo 76/75, incluye además sumas no remunerativas que varían según la categoría y la zona. En la Zona A, los pagos adicionales alcanzan entre $115.500 y $147.000 en marzo, entre $78.400 y $99.800 en abril, y entre $98.500 y $125.400 en mayo.
El acuerdo también incorpora un aporte solidario del 2% mensual para trabajadores no afiliados a partir de abril, así como una contribución empresarial de $6.000 por trabajador durante abril y mayo. Ambos fondos están destinados a acciones sindicales y asistenciales, una cláusula que suele generar controversia entre los trabajadores no afiliados que ven descontados montos de sus salarios sin contar con la representación gremial formal.
La vigencia del convenio se extiende hasta el 31 de mayo de 2026, aunque las partes acordaron una nueva reunión para el 20 de abril, donde se analizará la situación económica y se definirán posibles ajustes a partir de junio. Hasta entonces, los trabajadores de la construcción deberán conformarse con aumentos que difícilmente emparejen el ritmo inflacionario.
Dispersión salarial: la UOCRA, en el pelotón de atrás
La comparación con otros gremios resulta elocuente. Mientras la UOCRA otorgó un magro 2% en marzo, Camioneros lideró las subas con un 5,7% para el mismo mes; Alimentación registró un aumento del 4,1%, Estacioneros del 4%, Farmacéuticos del 3,6%, UTEDYC del 3,5% y los gremios de Telecomunicaciones y Televisión (CONSITEL y SATSAID) cerraron en 2,9%.
Comercio, el gremio más grande del país con 1,2 millones de afiliados, pactó un acuerdo trimestral del 6,3% para abril-junio, con un 2% inicial en abril más una recomposición de $20.000 mensuales.
Críticas silenciosas a la conducción
El nuevo acuerdo de la UOCRA reaviva las críticas de sectores de la base trabajadora hacia la conducción del sindicato, que una vez más aceptó incrementos que no logran recuperar el poder adquisitivo perdido. Mientras la inflación acumulada sigue erosionando los salarios, la cúpula de la UOCRA parece priorizar la gobernabilidad y el vínculo con las cámaras empresarias por sobre una negociación más agresiva en defensa del salario real.
La próxima reunión del 20 de abril será un termómetro para medir si la conducción logra corregir el rumbo o si, por el contrario, seguirá convalidando acuerdos que benefician más a las empresas que a los trabajadores de un sector que históricamente fue protagonista de las luchas obreras en el país.

