La memoria volvió a llenar la Plaza de Mayo en el 50° aniversario del golpe

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La Plaza de Mayo se vistió nuevamente de pañuelos blancos, fotos, carteles y banderas al viento. Decenas de miles de personas colmaron el espacio durante todo el martes en el marco del 50° aniversario del golpe de Estado que instauró la última dictadura cívico-militar. Desde temprano, las columnas comenzaron a llegar por la Avenida de Mayo y las diagonales Norte y Sur, y la marea humana se mantuvo en movimiento durante toda la jornada, convirtiendo el centro porteño en un escenario de memoria, reclamo y resistencia.

No hubo un solo momento de vacío. Las imágenes de la jornada registraron un flujo constante de manifestantes que entraban y salían de la plaza, con familias enteras, organizaciones sociales, agrupaciones políticas y, sobre todo, miles de jóvenes.

Entre las consignas que atravesaron la marcha, resonaron con fuerza las que exigen justicia: “¿Dónde están los desaparecidos?”, “abran los archivos”, “juicio y castigo a todos los genocidas”.

Pasadas las 16.30, los organismos de derechos humanos procedieron a la lectura de un documento que repasó los cinco décadas transcurridas desde el golpe y situó el reclamo de justicia en el presente. El texto incluyó duras críticas al gobierno nacional, al que calificó como “fascista” y acusó de reivindicar el terrorismo de Estado.

La lectura también cuestionó al gobierno por el desmantelamiento de políticas de Memoria, Verdad y Justicia, la intervención del Banco Nacional de Datos Genéticos y la reducción de personal en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi). Además, se refirió a los casi 300 nietos y nietas que aún no recuperaron su identidad y reclamó la apertura de todos los archivos estatales para avanzar en las investigaciones.

Críticas al gobierno y a la dirigencia sindical

El documento final también apuntó contra la CGT, a la que responsabilizó por no haber impulsado “un plan de lucha contundente” contra las políticas de ajuste. “Los cientos de miles que hoy llenamos las calles damos cuenta de la voluntad de salir a luchar. Necesitamos que las centrales de trabajadores se pongan al frente”, señaló el texto, que concluyó con un pedido de paro general.

Al caer la tarde, la plaza comenzó a vaciarse lentamente. Las fotos de los desaparecidos volvieron a colgar de los cuellos, los pañuelos blancos guardaron su lugar hasta la próxima convocatoria. Pero el reclamo quedó flotando en el aire: a 50 años del golpe, la memoria no se resigna y la justicia sigue siendo una cuenta pendiente.