En el 50° aniversario del golpe de Estado que instauró la última dictadura cívico-militar en Argentina, la memoria recupera también las historias que durante décadas permanecieron en los márgenes del relato oficial. Entre ellas, la de José Liborio Poblete y Gertrudis Marta Hlaczik, un matrimonio de personas con discapacidad que militó por los derechos de su colectivo y que fue víctima del terrorismo de Estado. Su caso, además, fue clave para la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
El relato de esta historia aparece en el libro “Discapacidad y Derechos Humanos. Recorrido histórico, arte, sexualidad y diversidad”, del escritor y militante Patricio Huerga, publicado por Editorial Homo Sapiens en 2023. En sus páginas, Huerga recupera la memoria de José y Gertrudis, dos personas que construyeron una historia de amor y lucha en medio de la adversidad.
José Liborio Poblete, técnico tornero de nacionalidad chilena, había perdido ambas piernas en un accidente. En un centro de rehabilitación del barrio de Belgrano conoció a Gertrudis Marta Hlaczik, estudiante de psicología que también tenía una discapacidad. Juntos se casaron y se sumaron a la militancia social. Formaron parte de la Unión Nacional Socio-Económica del Lisiado (UNSEL), organización que en 1974 logró la sanción de la Ley 20.923, que obligaba a las empresas públicas a contratar un 4% de trabajadores con discapacidad y creaba la Comisión Nacional del Discapacitado. Aquella ley fue una de las primeras que derogó la dictadura tras el golpe de 1976.
El 28 de noviembre de 1978, José fue secuestrado en la Plaza Miserere (barrio porteño de Once). Casi en simultáneo, un grupo armado irrumpió en su domicilio y se llevó a Gertrudis, que tenía en brazos a su hija Claudia Victoria, de apenas ocho meses. Los tres fueron recluidos en el centro clandestino de detención “El Olimpo”. Allí, José fue despojado de su silla de ruedas y obligado a arrastrarse; los represores lo llamaban “cortito” en burla de su discapacidad. Gertrudis fue brutalmente torturada y paseada desnuda por los pasillos del centro. Se la vio con vida por última vez el 28 de enero de 1979.
Claudia Victoria, en cambio, sobrevivió. Fue apropiada por el militar retirado Ceferino Landa y su esposa, quienes la criaron como hija biológica bajo el nombre de Mercedes Beatriz Landa. Recién en 1998, la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo logró localizarla y restituirle su identidad.
Un fallo que marcó un antes y un después
La historia de José y Gertrudis no quedó en el olvido. En el año 2000, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presentó una querella criminal por la desaparición forzada del matrimonio. Esa causa fue el eje de la decisión que la Corte Suprema de Justicia de la Nación tomó el 14 de junio de 2005, cuando declaró inconstitucionales las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, allanando el camino para que los crímenes de lesa humanidad pudieran ser juzgados.
El libro de Patricio Huerga, que obtuvo el Premio “Isay Klasse” al Mejor Libro de Educación argentina en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2024, rescata estas historias invisibilizadas y las ubica en el centro de la memoria colectiva. “Los derechos humanos de las personas con discapacidad recorrieron un largo camino en nuestro país, de la mano de militantes y de ciudadanos con discapacidad casi desconocidos”, escribe el autor.
A 50 años del golpe, la memoria de José, Gertrudis y de todas las víctimas con discapacidad sigue siendo una deuda pendiente y un recordatorio de que la lucha por los derechos humanos es también la lucha por la inclusión y la dignidad de todos los cuerpos.

