En una extensa entrevista telefónica con Radio X (90.3 FM / Cadena Regional), la diputada nacional Alejandrina Borgatta (Unión por la Patria), oriunda de Villa Constitución, ofreció su mirada crítica sobre el tratamiento y la aprobación en la Cámara baja del proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei. Con un tono de preocupación y contundencia, la legisladora repasó los puntos más conflictivos de la iniciativa, el rol de los diputados santafesinos y la responsabilidad de los gobernadores peronistas que facilitaron la media sanción, al tiempo que cuestionó duramente la estrategia de la CGT y reflexionó sobre la crisis de representación política.
Borgatta comenzó describiendo el clima con el que vivió la sesión: “Con mucha preocupación, fundamentalmente por cómo nos llevan a tratar un proyecto de estas características”. Recordó que la iniciativa ingresó en diciembre en el Senado, “tuvo un tratamiento exprés y salió con serias advertencias de los senadores de Unión por la Patria sobre lo que realmente implicaba”. “Le ponen el título de modernización laboral para que caiga bien, pero lejos está de modernizar. Todo lo contrario, es un proyecto que busca generar una esclavitud sobre aquellos que hoy cuentan con determinados derechos”, afirmó.
La diputada explicó que la discusión debería centrarse en cómo ampliar derechos a quienes no los tienen —trabajadores no registrados o monotributistas— y no en recortar los de quienes ya están dentro del sistema. “Fijate que leyes que venían a modernizar, como las de teletrabajo o trabajadores de aplicaciones, que daban respuesta a nuevas demandas, directamente las eliminan”, señaló.
El artículo 44 y los puntos más conflictivos
Borgatta se refirió al artículo 44, que generó un fuerte rechazo social y finalmente fue eliminado del texto. La propuesta original pretendía establecer que, en licencias por enfermedad o accidentes no laborales, los trabajadores cobren el 50% o el 75% del salario, según el caso. “Cuando empieza a tomar estado público, el Ejecutivo plantea la eliminación de ese artículo. Pero después hay muchísimos artículos que demuestran cómo se va llevando a un trabajo cada vez más precarizado”, advirtió.
Entre los puntos más críticos mencionó la creación del “banco de horas”, que permite trabajar hasta 12 horas diarias sin pago de horas extras, compensando el tiempo excedente con días libres futuros. “La diferencia horaria no te la van a pagar, va a un banco de horas. Y eso requiere un acuerdo entre empleador y empleado, pero sabemos que en esa relación no hay igualdad. El empleador va a tener más poder y el trabajador no va a tener capacidad de negociación”, explicó.
También se detuvo en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), al que definió como un “retorno a las AFJP” y una nueva “timba financiera”. “Los trabajadores van a tener que aportar entre el 1 y el 3% de sus ingresos a un fondo que servirá para cuando el empleador decida despedirlos. Mientras tanto, ese fondo se va a utilizar para la timba financiera, desfinanciando la caja de jubilaciones”, denunció.
El impacto en sectores específicos
La diputada puso ejemplos concretos de cómo la ley afectará a distintos colectivos. Mencionó a las trabajadoras de casas particulares, que podrán ser contratadas por ocho meses en período de prueba sin registro, en negro, sin obra social y con el salario que decida el empleador. “Después, si quiere la registra, y si no, busca otra persona y la tiene ocho meses más. Eso no es beneficio, es precarización”, sostuvo.
También se refirió a los trabajadores rurales y a los periodistas, cuyo estatuto profesional es derogado por la reforma.
En otro momento de la entrevista, Borgatta desmontó el argumento oficialista de que la reforma aliviaría a las pequeñas y medianas empresas. “¿Quién puede creer que esto va a beneficiar a las pymes? La única forma de beneficiarlas es generando mejores condiciones de desarrollo productivo, cerrando las importaciones, aliviándolas en materia impositiva. Intentan poner al trabajador como el gran problema, generando un conflicto que no es real”, enfatizó.
Y agregó: “El problema real que hoy tienen las pymes no son los trabajadores, son las políticas de este gobierno. Las políticas de desindustrialización, la apertura indiscriminada de importaciones, liquidar el poder adquisitivo de los sectores medios. Eso termina con la clase trabajadora, que es la que consume. Yo lo veo viajando a diario a nuestra ciudad, los comerciantes me dicen cómo han disminuido las ventas. La gente cada vez tiene menos plata en el bolsillo”.
El rol de los diputados santafesinos
Consultada sobre la votación en el recinto, Borgatta expresó: “No nos sorprendió cómo Gisela Scaglia en un primer momento no dio quórum, pero después, cuando puso la cola en el sillón, le votó absolutamente todo a Milei. Punto por punto, cada capítulo y artículo fue votado de manera positiva por la legisladora de Provincias Unidas”.
Aunque mencionó el voto negativo de los diputados socialistas Farías y Paulón, también del bloque Provincias Unidas, la legisladora de Unión por la Patria cuestionó la coherencia de dirigentes locales que acompañaron la candidatura de Scaglia, como Gonzalo Cristini, Diego Martín o Francisco Bracalenti. “La ex vicegobernadora votó a favor de una reforma que perjudica a los trabajadores, a los jubilados y a las pymes. Y llama la atención que muchos dirigentes locales que la acompañaron no digan nada”, señaló.
Además, vinculó esta votación con la política provincial: “No nos sorprende porque sabemos cómo gobierna Pullaro, cómo trata a los empleados públicos, cómo trata a nuestros docentes. Están acostumbrados al maltrato y al destrato”.
La ex concejal también se refirió con dureza con respecto a los gobernadores peronistas que enviaron a sus diputados a dar quórum y luego votaron a favor de la reforma, como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta). “No me sorprende. Hoy, que haya una líder como Cristina Fernández de Kirchner presa tiene que ver con que Cristina se enfrentó al poder real. Después tenés muchos laderos del poder, que obedecen a ese poder real, y entre ellos están estos gobernadores”, disparó.
La diputada diferenció su propia actuación: “Yo sé muy bien por qué llegué a la Cámara de Diputados. Qué intereses la gente sabía que iba a defender. Y no voy a traicionar esos intereses. No entré diciendo una cosa y votando otra. Lo que digo en campaña lo sostengo en el cargo. Pero esta gente ingresa diciéndose peronista, representando determinadas ideas, y terminan votando todo lo contrario”.
Y lanzó un mensaje a los votantes: “El pueblo se los debería reclamar. Los votantes de Tucumán, de Salta, de cada una de esas provincias, tienen que reclamarles. Cuando vos llegás por determinadas ideas y después te vendés al poder real, eso se tiene que terminar. Porque la gente después deja de creer en la dirigencia política”.
El futuro en el Senado y el rol de la CGT
Sobre los pasos siguientes, Borgatta consideró que “quien tienen el poder hoy de ponerle un freno a esta reforma es la gente, es el pueblo organizado, es el pueblo en la calle manifestándose a través de sus sindicatos”. Y ahí apuntó contra la conducción de la CGT: “No puedo entender cómo la CGT hizo un paro de 24 horas sin movilización. ¿Cómo se puede llamar a un paro sin movilización? Los compañeros de la UOM estuvieron en la plaza, los vimos defendiendo los intereses de los trabajadores. La CGT tendría que haber convocado a una movilización. Esa es la manera de defender a los trabajadores, el pueblo organizado en la calle”.
Para la diputada, esa es “la única herramienta que nos queda para que el gobierno entienda que este proyecto de precarización laboral no va a beneficiar a nadie, solamente a unos pequeños vivos como los Caputo, que quieren hacer negocios a través de la timba financiera con los recursos de los trabajadores”.
Un llamado a la conciencia colectiva
Hacia el final de la entrevista, Borgatta reflexionó sobre el momento político y social: “Cuando los trabajadores cada vez tengan menos poder adquisitivo, la producción va a caer más y los comercios van a vender menos. Porque la gente no va a poder consumir. Lo vemos diariamente, no solo en los números, sino en la realidad que uno vive con amigos, con familiares, con vecinos”.
Y cerró con un mensaje que buscó interpelar a la comunidad: “Hay que ver de qué manera se sanciona a quienes traicionan la confianza del pueblo. Me parece que es un momento donde la misma comunidad, el mismo pueblo, se los tiene que reclamar. Porque cuando vos llegás defendiendo determinadas ideas y después te vendés, eso genera que la gente deje de creer en la política. Y eso es lo más grave”.

