La trampa de las billeteras virtuales y la compra de alimentos con tarjeta de crédito

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El acceso fácil al crédito a través de billeteras virtuales y la necesidad de llegar a fin de mes llevaron a que miles de familias argentinas destinen más del 30% de sus ingresos al pago de deudas, muchas de ellas contraídas para la compra de alimentos y artículos de primera necesidad. La situación, lejos de ser una solución, se convierte en una bola de nieve que profundiza el ahogo financiero de los hogares.

Matías Nagel, licenciado en Economía y docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), analizó el fenómeno y brindó claves para entender por qué cada vez más personas recurren al endeudamiento para consumos cotidianos, y cómo salir de esa trampa.

Crédito para comer: un síntoma de la crisis

“Históricamente, el endeudamiento se utilizaba para mejorar la calidad de vida: cambiar el televisor, la heladera o el auto. Hoy se usa para las compras diarias, para alimentos, vestimenta o productos de limpieza”, explicó Nagel. La diferencia es sustancial: mientras un electrodoméstico se paga en cuotas y no se vuelve a comprar al mes siguiente, los alimentos son un gasto recurrente. “Ahí se forma una cadena que no tiene fin”, advirtió.

El economista trazó un contexto macro para explicar la situación: la economía argentina no crece desde 2011, el poder adquisitivo cayó y la inflación, aunque más baja que en 2023, sigue siendo alta. A eso se sumó el impacto de la pandemia y, más recientemente, el aumento de tarifas. “Los costos fijos subieron mucho y eso deja a las familias con menos dinero disponible”, señaló.

Billeteras virtuales: crédito al alcance de un clic

Uno de los factores que agravó el problema es la proliferación de préstamos instantáneos a través de billeteras virtuales. Con requisitos mínimos y sin la burocracia bancaria, estas plataformas ofrecen dinero en segundos, pero a tasas de interés muy elevadas. “Hoy podés transferir dinero que no tenés, porque te lo prestan. Es una bomba de tiempo para quien no sabe usarlo”, alertó Nagel.

El problema se potencia cuando se utiliza un crédito para pagar otro. “Mucha gente paga la tarjeta de crédito con préstamos de billeteras virtuales. Ahí se genera un efecto bola de nieve, porque estás tomando una deuda más cara para cubrir otra”, explicó.

A esto se suma la falta de educación financiera. “La gente se fija en el valor de la cuota, no en la tasa de interés. Y otro error muy común es tomar el crédito como si fuera un ingreso extra, cuando no lo es. Si hacés eso todos los meses, se vuelve imposible de sostener”, afirmó.

Qué hacer si ya estás endeudado

Para quienes ya están atravesando una situación de sobreendeudamiento, Nagel recomendó, en primer lugar, no negar el problema. “Hay que ordenarse: ver cuáles son las deudas, a quién se le debe, cuál es la tasa, cuántas cuotas quedan. Lo primero es pagar las deudas más caras, las que tienen tasa más alta”, sugirió.

También recomendó intentar refinanciar con los bancos. “Muchas veces ofrecen quitas de intereses, porque les conviene cobrar antes que tener un moroso incobrable. En 2025 aumentó un 4% la cantidad de créditos que no se pudieron recuperar”, señaló.

Tips para evitar caer en la trampa

Para quienes aún están a tiempo de ordenar sus finanzas, el economista propuso empezar por lo básico: armar un presupuesto. “En épocas de vacas flacas, no podés ajustarte si no sabés en qué estás gastando. Hay que detectar los gastos fantasma, como servicios de streaming que no se usan”, indicó.

Nagel también puso el foco en el componente emocional del consumo. “El 80% del gasto es emocional. Compramos por impulso y después la razón justifica esa compra. Las publicidades y hasta la ubicación de los productos en el supermercado están pensadas para provocarnos”, advirtió.

Finalmente, propuso un ejercicio de reflexión: “Cuando compramos algo, estamos cambiando horas de nuestro tiempo por dinero, y ese dinero por el producto. Si entendés que esas zapatillas te cuestan diez horas de tu vida, quizás te lo pienses dos veces antes de comprarlas si no las necesitás realmente”.

Y cerró con un mensaje de responsabilidad personal: “Si no hay educación financiera en la escuela, tenemos que hacernos cargo nosotros. Todos tenemos un celular con internet. Hay que ver videos, aprender y tomar el control de nuestras finanzas. Si nos quejamos de la situación pero no hacemos nada para cambiarla, difícilmente podamos mejorar”.