Mientras la OMS sugiere 100 litros diarios por persona, en Villa Constitución se inyectan en la red más de 500 litros per cápita, superando los 30 millones de litros diarios. Durante el verano, esta cifra puede duplicarse. Ante este escenario, el municipio analiza implementar un sistema de medición domiciliaria y solicita a los vecinos colaboración con acciones simples, como revisar pérdidas y evitar el llenado diurno de piletas, para garantizar la continuidad de este servicio esencial.
En una conferencia de prensa brindada este jueves por la mañana, autoridades municipales de Villa Constitución realizaron un llamado a la comunidad para que adopte un uso racional y responsable del agua potable. Ante la persistente tensión que sufre el sistema durante los meses de verano, el secretario de Obras y Servicios Públicos, Miguel Santolin; y el director de Agua y Cloacas, Oscar Bardey, expusieron una serie de datos alarmantes sobre el nivel de consumo y detallaron las acciones que la gestión lleva adelante para garantizar el servicio.
La presentación se centró en cifras que, según Santolin, ofrecen “una mirada contraria” a las quejas habituales por falta de presión. “El municipio inyecta en la red un promedio mayor a 500 litros diarios per cápita”, explicó el funcionario. Esto se traduce en más de 30 millones de litros diarios para una población de aproximadamente 50.000 habitantes. La comparación con los parámetros recomendados es elocuente: la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un consumo de 100 litros diarios por persona, mientras que en la región el promedio ronda los 150 a 200 litros. “Nosotros lo superamos en más del doble a eso”, afirmó Santolin.
La situación se agrava en los meses de diciembre, enero y febrero, cuando el consumo “llega a duplicarse”, acercándose a los 1.000 litros por habitante por día y superando los 50 millones de litros inyectados en la red. “Estamos superando ampliamente la necesidad de los vecinos”, sostuvo el secretario, y atribuyó el problema al “consumo excesivo” derivado de usos como el llenado de piletas, el riego desmedido de jardines y el lavado excesivo de veredas. Para contextualizar, ejemplificó: “Una casa de cuatro habitantes tiene un promedio de 2.000 litros de agua diarios: es insostenible”.
La necesidad de medir: un estudio técnico en camino
Ante la falta de un mecanismo natural de control, como ocurría históricamente con los pozos ciegos que limitaban el uso por su capacidad y el costo que representaba su vaciado, Santolin adelantó que el municipio analizará la implementación de un sistema de medición del consumo domiciliario. “La única manera de resolver eso es intentar hacer una medición de agua, que es algo que el municipio va a estudiar durante este año”, declaró. Aclaró que se realizarán análisis técnicos y consultorías para definir la metodología, destacando que el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ENRESS) ya sugiere “con un tono de obligación” medir tanto el agua que se inyecta como la que se consume.
Este punto es crucial, según el funcionario, porque el bajo costo de la tasa que el municipio percibe por el servicio de agua de red (estimada en un promedio de $7.000 mensuales por vivienda) no refleja el valor real del servicio ni disuade el derroche. “El agua nunca se midió, y está bien que así sea porque es esencial, pero hoy se hace un uso sin ningún tipo de medición ni de sentido del vecino de qué es lo que cuesta”, reflexionó, comparando el precio domiciliario con el de un bidón de 20 litros de agua embotellada, que ronda los $3.400.
Calidad garantizada y consejos prácticos para el ahorro
Por su parte, Oscar Bardey, director del área operativa, se refirió a la calidad del servicio y brindó recomendaciones concretas. En primer término, desmitificó versiones sobre la potabilidad: “Todos los valores que se exigen están por debajo de lo exigible”. Detalló que, además de los controles mensuales que el municipio contrata al laboratorio de la UTN Facultad Regional San Nicolás, por unos 30 millones de pesos anuales, el ENRESS realiza inspecciones sorpresivas, y todos los parámetros, incluido el arsénico, se encuentran dentro de los márgenes permitidos.
Bardey también pidió la colaboración ciudadana con acciones simples pero de gran impacto. Alertó sobre pérdidas invisibles, al indicar que “una gota de una canilla que pierda son más o menos unos 120 litros diarios que se pierden por día; una mochila de un baño que pierda son alrededor de 4.000 litros diarios”.
Para el llenado de piletas, solicitó que se realice en horarios nocturnos, cuando la demanda general es baja, y sugirió medidas de mantenimiento como el uso de lonas para tapar la pileta y un poco de cloro para conservar el agua por más tiempo.
Además, recomendó fuertemente la instalación de tanques domiciliarios, que actúan como reserva ante fluctuaciones en la presión de la red o cortes de energía eléctrica que afectan a las bombas de extracción y distribución.
Un llamado a la responsabilidad
Ambos funcionarios enfatizaron que el esfuerzo para sostener el servicio debe ser mancomunado. Santolin hizo una analogía con otros servicios municipales, como la recolección de residuos, que también enfrentan una demanda excesiva. “No hay otro actor que pueda cambiar esta realidad si no es el vecino”, concluyó.
El mensaje final apunta a la conciencia ciudadana: en un contexto de calor extremo y recursos limitados, el uso responsable del agua no es solo una sugerencia, sino la condición indispensable para que el municipio pueda seguir prestando un servicio esencial para toda la comunidad de Villa Constitución.
AUDIOS | Conferencia de prensa
Miguel Santolin, secretario de Obras y Servicios Públicos
Oscar Bardey, director de Agua y Cloacas

