Cuando el folclore se baila con el corazón | por Alejandro Iuliani

Villa Constitución

El Club Constitución fue mucho más que un escenario el sábado por la noche. Fue un abrazo colectivo, un latido compartido al compás de bombos, violines y guitarras. El Taller de Danzas Folclóricas “Bailarines del Sol”, conducido por Ángeles Mondino, convocó a una multitud que colmó el espacio con un solo propósito: ayudar a que este grupo de bailarines cumpla el sueño de pisar el escenario Atahualpa Yupanqui en el Festivalazo de Cosquín, del 25 al 28 de septiembre.

Y la comunidad respondió. No hubo lugar vacío. Cada mesa, cada rincón, cada mirada celebraba algo más que una noche de música: celebraba el esfuerzo compartido, la solidaridad hecha danza.

Ballets y agrupaciones de toda la región se sumaron con generosidad y talento. Aire de Zamba, Alma Gaucha, Jacarandá, La Pueblada, Renacer, Raíces de Tradición, Duendes del Paraná, Almas Soñadoras, Nuestra Señora de Fátima y el Ballet Municipal “La Pasionaria” desfilaron con una calidad que emocionó. Y junto a ellos, las voces de Cristian Báez, Cristian Soloaga, Sergio Colazo, Pablo Acosta, Grupo Alpaquitay, Pobladores y Yapanay pusieron la banda sonora de una noche inolvidable.

La gente bailó, sí. Pero también cantó, se emocionó, disfrutó cosas ricas de la cantina y se llevó en el alma ese algo que solo el folclore sabe regalar: la certeza de que esta música no pasa de moda, porque vive en quienes la bailan, en quienes la escuchan y en quienes, como esos bailarines que sueñan con Cosquín, la mantienen viva para las próximas generaciones.

El folclore es memoria y futuro. Y el sábado, en Villa Constitución, tuvo su mejor versión.