El Club Constitución fue mucho más que un escenario el sábado por la noche. Fue un abrazo colectivo, un latido compartido al compás de bombos, violines y guitarras. El Taller de Danzas Folclóricas “Bailarines del Sol”, conducido por Ángeles Mondino, convocó a una multitud que colmó el espacio con un solo propósito: ayudar a que este grupo de bailarines cumpla el sueño de pisar el escenario Atahualpa Yupanqui en el Festivalazo de Cosquín, del 25 al 28 de septiembre.
Y la comunidad respondió. No hubo lugar vacío. Cada mesa, cada rincón, cada mirada celebraba algo más que una noche de música: celebraba el esfuerzo compartido, la solidaridad hecha danza.
Ballets y agrupaciones de toda la región se sumaron con generosidad y talento. Aire de Zamba, Alma Gaucha, Jacarandá, La Pueblada, Renacer, Raíces de Tradición, Duendes del Paraná, Almas Soñadoras, Nuestra Señora de Fátima y el Ballet Municipal “La Pasionaria” desfilaron con una calidad que emocionó. Y junto a ellos, las voces de Cristian Báez, Cristian Soloaga, Sergio Colazo, Pablo Acosta, Grupo Alpaquitay, Pobladores y Yapanay pusieron la banda sonora de una noche inolvidable.
La gente bailó, sí. Pero también cantó, se emocionó, disfrutó cosas ricas de la cantina y se llevó en el alma ese algo que solo el folclore sabe regalar: la certeza de que esta música no pasa de moda, porque vive en quienes la bailan, en quienes la escuchan y en quienes, como esos bailarines que sueñan con Cosquín, la mantienen viva para las próximas generaciones.
El folclore es memoria y futuro. Y el sábado, en Villa Constitución, tuvo su mejor versión.

