La firma agrobiotecnológica fundada en Rosario perdió el control de sus bienes por orden judicial. La decisión llega en medio de una disputa entre su ex CEO Federico Trucco y el accionista mayoritario Juan Sartori.
La Justicia de Santa Fe declaró la quiebra de Bioceres S.A., la compañía creada en 2001 por productores rosarinos y considerada el origen del holding que luego desembarcó en Wall Street. El fallo fue dictado por el juzgado civil y comercial de Rosario a cargo de Fernando Mecoli, que dispuso la inmediata pérdida de control sobre los bienes de la sociedad y la apertura de un proceso para investigar sus movimientos financieros.
La decisión judicial se produce en un contexto de fuerte tensión interna entre el histórico CEO, Federico Trucco, y el empresario uruguayo Juan Sartori, quien a mediados de 2025 se convirtió en uno de los principales accionistas en medio de un escenario financiero adverso. La compañía se encontraba atravesada por disputas societarias mientras intentaba reestructurar su deuda.
Según consta en el expediente, la empresa ya no puede hacer frente a sus obligaciones: el pasivo supera ampliamente a los activos y el patrimonio neto es negativo en torno a los USD 110 millones. En enero de 2026 había solicitado la apertura de un concurso preventivo por deudas superiores a los USD 39 millones, situación que también fue informada ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos.
El default, no obstante, se había desencadenado meses antes. En julio de 2025, la firma incumplió el pago de pagarés bursátiles por más de USD 5 millones, en medio de un deterioro sostenido de su flujo de fondos. Los abogados que impulsaron el pedido de quiebra señalaron que el riesgo de ejecuciones individuales por parte de acreedores fue determinante para avanzar con el proceso, con el objetivo de “cristalizar el patrimonio” y garantizar un trato igualitario.
La crisis también impactó en el desempeño bursátil del grupo. Bioceres Crop Solutions, que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker BIOX, sufrió un desplome cercano al 90% en el último año, pasando de USD 6,55 a alrededor de USD 0,52 por acción. Convertida en una “penny stock”, la compañía enfrenta ahora el riesgo de desliste, en un escenario que profundiza la incertidumbre sobre el futuro del conglomerado.

